La jubilación no debería considerarse doble percepción

           El artículo 27° (doble percepción) del Decreto Supremo Nº 2242 del 8 de enero de 2015, expresa en una de sus partes que “Las personas que perciban Rentas del Sistema de Reparto o Compensación de Cotización Mensual en calidad de titulares y que decidan prestar servicios en el sector público, incluidas las universidades públicas y las entidades territoriales autónomas, deberán contar con la suspensión temporal expresa del beneficio, mientras dure la prestación de sus servicios”.

           A todas luces parece razonable esta prohibición de la doble percepción mientras se ocupe un cargo público, ya que obviamente nadie puede estar recibiendo dos sueldos del mismo empleador, pero lo que sí no creo que corresponda al respecto es el tema de la jubilación o sistema de ”reparto”, como también se denomina. Que yo sepa -como jubilado que soy- el Estado sólo está devolviendo mis aportes por "x" años de trabajo; la jubilación es el aporte mensual que uno finalmente recibe tras cumplir con varios requisitos y pasar a ser retirado. Desde el momento en que “pagan” la jubilación, en realidad están devolviendo mis aportes; el Estado como tal únicamente hace de gestor o de “entregador” y antes lo hacían las AFPs. ¿Por qué entonces la doble percepción? Yo no la entiendo así, quisiera que gente experimentada en el ramo como el estimado doctor Alberto Bonadona, pudiera explicarme mejor esta situación. Por el hecho de ser ciudadano jubilado de la tercera edad creo que el Estado, al entregarle al suscrito una suma mensual, no me está pagando ni regalando nada, tan solo -reitero- está devolviendo mis aportes por años de trabajo activo.

           Distinto es el caso del BonoSol, hoy llamado Renta Dignidad. Ese sí es un aporte mensual del Estado y mientras uno tiene un cargo público debe dejar de recibirlo, ya que así lo señala expresamente la ley.

           Hago estos comentarios por que hace poco acepté una gentil invitación para ocupar un cargo público, luego de estar sin sueldos del Estado por más de 20 años, los que dediqué al sector privado. La misión pública encomendada fue breve y felizmente concluida sin problemas el pasado noviembre, pero he aquí que ahora descubro que no podré cobrar mi jubilación hasta que no haga un trámite indicando que ya he dejado de ser funcionario público y tampoco cobraré la Renta dignidad. Esto último, reitero que no lo discuto, pero lo primero sí, pues mi jubilación es propia, me pertenece; más bien el Estado con sus temas “solidarios” nos quita a los jubilados parte de nuestros aportes. No veo por qué un jubilado de la tercera edad llamado a ocupar un cargo público tenga que aceptar que hay “doble percepción” al recibir su jubilación en paralelo con un sueldo de funcionario estatal. Yo al menos no lo veo así.

           En fin, lo único concreto que sé ahora es que tendré que consultar con algún gestor para intentar volver pronto a la normalidad de los cobros jubilatorios mensuales que son parte de mi subsistencia. He aquí el “premio” tras un corto tiempo en la función pública, a la que -ante tanta complicación burocrática y engorrosas tramitaciones posteriores- espero no retornar jamás, por muy honrosa que sea.

           

           

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Publicado en Fecha: 03 de enero del 2021
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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