Nuevo nudo regional paraguayo mientras Bolivia se estanca

           Diversas noticias nos informan acerca de los planes de reactivación en materia agropecuaria y de transportes que se están llevando a cabo en la zona del Chaco Boreal perteneciente al Paraguay. Me alegro por el vecino, pero me preocupo por mi Bolivia. Nuestro tradicional postulado diplomático de ser tie-rra de contactos y no de antagonismos, país bisagra entre Oriente-Occidente, Norte-Sur, Atlántico-Pacífico, está en jaque y… cerca del jaque mate. La preo-cupante situación no es fruto de ninguna conspiración externa ni ha sido cau-sada por fuerzas ocultas del “imperio”. Es el resultado de años (ya décadas) de haber permitido consolidar a nivel nacional una perversa práctica de bloqueos de rutas, caminos, comunidades, valles y puentes, que ha traído consigo el des-crédito internacional de Bolivia en materia de transportes terrestres, con parti-cular en los estados aledaños y Cono Sur.

           Es prácticamente imposible poder transitar por territorio boliviano sin sufrir algún percance ocasionado con motivo del bloqueo de turno, agregando a ello pésimas condiciones de las carreteras y otra serie de problemas largos de detallar. No podemos cegarnos: si el país a duras penas es transitable para los bolivianos, mal podrá ser transitable para el comercio internacional. El día más glorioso de una carretera nacional es el de la inauguración; por la mala calidad del material usado enseguida comienza su implacable deterioro. Luego le echa-rán la culpa a las lluvias o al peso de los camiones… No hay tal cosa, una ruta bien hecha, de excelente calidad, aguanta todo. Y si no me creen, miren las au-tobahn de Alemania, que hasta sobrevivieron a la Segunda Guerra Mundial y las interestatales construidas por órdenes de Dwight Eisenhower en EE.UU. durante la década de los 50 del siglo pasado, que también perviven gallarda-mente hasta hoy sin ningún problema de circulación ni siquiera para tanques o misiles, claro que con mantenimientos y modernizaciones periódicas, algo que en Bolivia se hace mal o no se hace nunca.

            Así estamos, cumpliendo aquello que con tristeza pronostiqué en un fo-ro de Ex cancilleres auspiciado por el Congreso allá por 1999 en el sentido de que Bolivia podría transformarse -metafóricamente- en el “agujero negro” del subcontinente, tal como los temibles agujeros negros del espacio galáctico, lu-gares no aptos ni para entrar ni para salir… Con el tiempo esta pesimista ex-presión del suscrito fue divulgada y aún permanece como lamentable e inmi-nente realidad.

           En este marco de grave retroceso y estancamiento boliviano en materia de facilitar comunicaciones, últimamente se plantea el proyecto del ferrocarril bioceánico. Por ahora está sólo como proyecto; habrá que ver si finalmente se concreta y además, si de hacerse realidad pasará por territorio boliviano. To-do sigue sin definirse, únicamente se tienen vagas promesas. Algunos estudios han señalado los altos costos de ingeniería implicados en subir con la vía férrea hasta 4.000 metros de altura y luego bajar al nivel del mar, en contraste con otras opciones. Por el lado nuestro ni siquiera existe hasta ahora la unión entre red occidental y oriental; el tramo ferroviario Aiquile-Santa Cruz permanece inconcluso. No hay que cegarse ni apasionarse. Aparte de hacerse poco (en lo concreto) por promover Bolivia como ruta de interconexión bioceánica, no es cuestión de hablar y hablar al estilo de la actual administración. Debe verse la realidad, lo único valedero en estos casos.

           Los proyectos paraguayos están apoyados por actores de la comunidad mun-dial que han visto en ese país un lugar apto para invertir que les ofrece garan-tías, una economía que crece y razonables elementos de estabilidad jurídica. Israel ha manifestado que apoyará al Paraguay para convertir al Chaco en productor regional de alimentos. Mediante esa cooperación se podrá transfor-mar cualitativamente esa zona. La cooperación israelí en Paraguay se extiende igualmente al ámbito educativo y profesional, además de la agricultura, el ma-nejo hídrico y la innovación. Al respecto, el embajador de Jerusalén en Asun-ción expresó que Paraguay es un estado amigo y tiene preferencia. Israel es igualmente uno de los más grandes compradores de carne del Paraguay, el 25 por ciento de la carne consumida proviene del país sudamericano.

           Y mientras esta cooperación la recibe en abundancia el vecino, quienes gobiernan Bolivia siguen enredados con Irán, palestinos, Maduro y demás pa-rias de la escena mundial, en lugar de acudir a Israel para recibir el mismo tipo de cooperación, agregando además el vital tema de la energía solar y energías alternativas, algo en lo que el estado judío sobresale nítidamente.

           A estos de suyo impresionantes proyectos chaqueños del Paraguay, se agrega la pronta construcción del Corredor Bioceánico Loma Plata-Carmelo Peralta. Ese corredor convertirá al Chaco paraguayo en un eje estratégico, in-formaron las autoridades pertinentes en Asunción; será una carretera pavimen-tada de 277 km con cuatro puentes de hormigón armado. Beneficiará directa-mente a los departamentos de Presidente Hayes, Boquerón y Alto Paraguay. La inversión oscila en 421 millones de dólares. “El Chaco se convertirá en el paso más corto entre puertos chilenos sobre el océano Pacífico y puertos brasi-leños sobre el océano Atlántico”, explicó el ministro paraguayo de Obras Pú-blicas. La construcción del corredor fue recientemente adjudicada y tendrá un plazo de 4 años para su conclusión.

           En definitiva, un conjunto de obras y acciones que ya están por iniciarse o en ejecución podrán posicionar al Chaco paraguayo como nuevo centro lo-gístico que formará parte de un circuito importante para el transporte de pro-ductos provenientes de puertos de Chile y Brasil. Los camiones podrán transi-tar por allí sin problemas ni bloqueos, escollos o “trancas” de ninguna natura-leza. Es más, el tránsito de mercaderías generará adicionales oportunidades de empleos para la población chaqueña mediante nuevos servicios que irán evolu-cionando y favorecerán el desarrollo del área de influencia del Alto Paraguay.

           Y mientras, acá en nuestra Bolivia, si seguimos como estamos nos que-daremos fuera del circuito y no por un día sino por muchos años. Algo hay que hacer y pronto. Lo primero sería penalizar cualquier tipo de bloqueo con la cárcel y no por pocos días sino por años. Asimismo, encarcelar a funcionarios públicos que lo permiten y hacer lo propio con constructores coludidos con ellos para repartirse ilegalmente fondos en desmedro de la calidad final de las carreteras. En algún punto de la problemática habrá que comenzar, si no que-remos quedar marginados de los proyectos sudamericanos de interconexión vial y para poder replantear con realismo nuestro legítimo deseo de ser tierra de contactos y no de antagonismos. Aún se puede, pero habrá que mejorar muchas cosas.

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Publicado en Fecha: 02 de septiembre del 2018
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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