Desde la publicación (5.10.2002) de una nota del suscrito sobre la economía del hidrógeno, el avance en la materia ha sido notable; lo resumiremos de varias fuentes. El hidrógeno (H) es incoloro, inodoro, insípido, no metálico e inflamable. El agua tiene dos moléculas de H y una de oxígeno. El H es el elemento químico más ligero y abundante del universo. En la búsqueda de energías alternativas el H juega desde hace tiempo un rol fundamental. Puede almacenarse líquido pero debe considerarse su alta inflamabilidad.

Actualmente se usa el hidrógeno para combustible o generador de electricidad. Cualquier motor de combustión debidamente adaptado podría funcionar con H. La NASA viene usando desde hace años al H para sus transbordadores espaciales. Por otro lado, ya se han presentado prototipos de vehículos alimentados por H. El uso más prometedor del H es el transformarlo en electricidad mediante una pila de combustible. Existe además la posiblidad de aumentar el almacenamiento de las baterías de litio gracias al H.

En el último Foro 2017 de Davos (Suiza) se presentó al “Consejo del Hidrógeno”, iniciativa internacional donde importantes empresas recalcaron lo vital del H y prometieron continuar con sus investigaciones. Los expertos creen que el vehículo eléctrico será solución transitoria hasta que se imponga el H como principal fuente de energía. Luego el eléctrico quedaría limitado al sector urbano, por su escasa autonomía y largo tiempo de recarga.

El H barato podrá transformar a la sociedad del Siglo XXI, tal como el petróleo lo hizo en el pasado y con ventajas: en lugar de dominios oligopólicos, cada persona tendrá el poder de generar, utilizar o conservar energía. En la inminente economía del hidrógeno la electricidad de fuentes limpias y renovables será utilizada para derivar H del gas o del agua, esta última la forma más pura. El H podrá ser almacenado en “células de combustible”, disponibles cada vez que se las necesite. La comunidad científica predice que las células de combustible serán la fuente energética básica en el futuro. La combinación de H con oxígeno en células de combustible creará electricidad y agua pura, con emision cero, es decir, 100% limpia. El camino hacia una energía impoluta prosigue su curso y con base en el H.

Al poco tiempo del desarrollo de la bomba atómica (1945) apareció la bomba de hidrógeno; el átomo del H generó mayor capacidad destructiva. Durante la Guerra fría (1945-1991) la humanidad vivió bajo la sombra de ese temible artefacto. La nueva ‘bomba H” que asoma en el horizonte no matará ni destruirá: generará días mejores para toda la gente de nuestro planeta.

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Publicado en Fecha: 26 de febrero del 2017
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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