El equilibrio del poder en la arena internacional

El llamado “equilibrio del poder” (usualmente lo representa una balanza) viene de tiempo atrás. Forma parte -junto con la pirámide, la rueda, el hilo, la trama, el reloj y otros- de los modelos clásicos del pensamiento, figuras metafóricas creadas para describir “x” situación. Así como algo de peso extra en uno de los platillos desequilibra la balanza común, cualquier movimiento diplomático o militar altera la balanza del poder internacional y rompe el delicado equilibrio previo.

La eterna lucha por hegemonías alteró equilibrios de suyo potencialmente inestables. Al mismo tiempo, los interesados en mantener estable al sistema hacían lo posible por disminuir o anular la pretensión de turno para recomponer el equilibrio. Ha sido así desde antiguas épocas, pasando por un espectro que abarca -he aquí sólo algunos desordenados ejemplos- las pugnas entre Persia y Grecia, las conquistas de Alejandro el Magno, el Imperio Romano, las Cruzadas, las invasiones de Gengis Khan, la expansión del Islam y luego la de los turcos, los imperios europeos, el período napoleónico, el poder naval británico, los intentos alemanes de conquista continental (1914 y 1939), la expansión japonesa hasta 1941, la Guerra Fría y el bipolarismo militar, el ascenso y colapso de la Unión Soviética, el dominio estadounidense, el ascenso de China, el creciente multipolarismo político y económico del presente, etc.

Todos esos procesos -en su debido momento- entraron en declinación, sucumbieron ante alianzas que restauraron el equilibrio tras controlar ambiciones hegemónicas, o se encuentran actualmente en curso. La pretensión de dominio ha sido repetitiva durante siglos, sin olvidar que esa acción siempre genera coaliciones contrarias que rompen la hegemonía y reequilibran la balanza.

Para el célebre Henry Kissinger “el equilibrio de poder es el resultado de un proceso de frustrar el intento de un país determinado por gobernar y/o sobreponerse a los demás. Por su lado, el geógrafo Nicholas Spykman expresó: “El equilibrio entre naciones resulta de la operación de fuerzas políticas. Ningún estado puede darse el lujo de esperar pasivamente por el tiempo feliz para cuando un milagrosamente alcanzado equilibrio de poder le brinde paz y seguridad. Si desea sobrevivir, ese estado deberá estar dispuesto a todo para preservar dicho equilibrio, inclusive a luchar contra el pretendiente hegemónico del momento”.

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Publicado en Fecha: 24 de septiembre del 2017
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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