Obsolescencia planeada y economía circular

El sociólogo Vance Packard nos alertó hace más de medio siglo acerca de los peligros de la obsolescencia planificada, del “fallecimiento” previsto de un bien para de inmediato introducir otro -o el mismo- con ligeros retoques y a un nuevo precio. En muchas ocasiones se manufactura un producto no para durar sino para que funcione hasta cierto punto en el calendario y luego chau Pinela, a otra cosa mariposa. El producto ya viene “pre muerto” de antemano. En su lugar saldrá otro más caro, tal vez con mejor pinta y con promesas de mayor eficacia, pero igual que su antecesor, también tendrá sus días de uso normal contados.

Este ciclo se lo disfraza como si fuera “destrucción creativa”, concepto popularizado por el economista austríaco Joseph Schumpeter. La destrucción creativa auténtica es importante, ella genera el cambio cualitativo que marca la innovación e impulsa el desarrollo económico, tema muy diferente de la planificación intencional de un “bluf” al consumidor. El paso del carruaje de caballos al automóvil o del casete al CD y luego al mp3, son dos ejemplos de auténtica destrucción creativa; hay muchos otros y jamás deben confundirse con los poco éticos planes de envejecimiento prematuro que ejecutan muchas empresas multinacionales.

El sutil pero efectivo engaño acerca de la inutilidad planificada de algo es palpable, lo vemos a diario. Solo así se puede explicar que un celular de marca élite “x” valga 600 dólares cuando sale como nuevo al mercado y un par de años después no valga nada o casi nada… Se estimula el “fin” de un bien sólo para dar cabida a pequeños cambios cosméticos y “crear” falazmente otro, el que impulsado por hábiles mecanismos de persuasiva propaganda hará que la gente ingenuamente lo demande o lo crea “imprescindible”.

En la llamada “economía “circular” un producto puede ser insumo de otro y también puede volver a ser manufacturado o recuperar hasta un 30% de su valor. No en vano está de moda. El máximo exponente de la economía circular es el belga Gunter Pauli, autor de “La Economía azul”. Pauli ha explicado (“Clarín”, Buenos Aires) que lo “circular” permite que pañales usados se conviertan en tierra negra para sembrar árboles frutales o que se pueda construir casas con botellas de vidrio. Interesantes sus ideas, se alejan bastante de la obsolescencia planeada y otras hierbas derivadas del marketing inescrupuloso que nos manipula desde hace décadas.

----------0000----------

 


Publicado en Fecha: 16 de julio del 2017
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

Los más Recientes



Copyright © 2013 - Todos los Derechos Reservados

Telf. de contacto: 74969109 Diseñado por: Vicente Candaguira