Analogía entre poder y dinero

Vale recordar la clásica analogía de la ciencia política entre el poder y el dinero. El concepto estuvo en auge tiempo atrás. El dinero es el medio general de cambio en estados modernos donde ya no cabe el trueque. El dinero sirve además como reserva de valor. Los politólogos han considerado metafóricamente al poder -la capacidad de mandar e imponer una voluntad- como una especie de dinero, como un medio de intercambio entre el sistema político y la sociedad global. Es posible cuantificar al poder, aunque sin la exactitud de la oferta monetaria en la ciencia económica. Podrían confeccionarse planillas de votantes, de partidarios y opositores, cuerpos policiales y militares disponibles por quien manda, etc. para tener una gruesa medida cuantitativa.

Así como gastos irresponsables pueden transformar a un millonario en pobretón, si el gobernante de turno olvida que el poder detentado representa la sumatoria de un capital político y realiza ingentes "gastos políticos", tendrá sus días contados. Por olvidar esta analogía entre poder y dinero muchos son los que han perdido el poder tras dilapidarlo imprudentemente.

En comunidades organizadas el prestigio es al poder lo que el crédito es al dinero efectivo y la fuerza física que apoya al poder equivale al oro o a las reservas que respaldan al papel moneda. Estas semejanzas se ven en la vida real. Es normal que los bancos presten más dinero del que tienen depositado; al haber confianza, los ahorristas no aparecerán al unísono en ventanilla pidiendo su plata. En forma similar, los gobiernos legitimados diversifican el accionar de sus mecanismos de fuerza confiando en la obediencia voluntaria.

Si hubiera una corrida masiva hacia “x” banco de gente exigiendo su dinero, la entidad aunque sea solvente quebraría. Si nadie acatara las órdenes y decisiones de “x” régimen, éste se derrumbaría. El oro y la fuerza -en sus respectivos contextos- son eficaces como controles de deterioros. Si los nerviosos ahorristas ven que llegan al banco camiones con oro o billetes, percibirán solidez, cederá el pánico y el ente financiero se salvará del colapso. Si los ciudadanos desobedecen, soldados y policías en las calles -o algo de represión- tal vez restablezca el orden. Puede darse incluso el extremo de una desobediencia general, de una rebelión popular contra un gobierno “x” que por pérdida de su dinero político podría derrumbarse. Pero esa es otra historia…

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Publicado en Fecha: 02 de julio del 2017
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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