La manía de etiquetar

De acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española, etiquetar significa colocar etiquetas, especialmente en productos destinados a la venta. Implica además clasificar a alguien o algo y finalmente, asignar a alguien o a algo una etiqueta como adjetivo simplificador. Por ejemplo, una persona “x” puede decir que rehúsa ser etiquetada como novelista, intelectual, etc. Con lo claras que son estas definiciones, es un hecho que vivimos en un mundo etiquetado donde a cada cual le asignan su marbete. No sólo hablo de bienes o mercancías sino especialmente de personas; es ahí dónde más se etiqueta y en particular, abunda el material de etiquetamiento político. Resaltan en este campo –llegando cada tanto a exageraciones o distorsiones etiquetadoras- varios medios de comunicación nacionales e internacionales.

Con motivo de las recientes elecciones y de las sucesivas sorpresas brindadas por el candidato opositor Mauricio Macri, -ahora Presidente de la Nación Argentina por su triunfo en el balotaje- resurgió con fuerza, tal vez intencionadamente, el nivel de etiquetamiento mediático. Lo hemos visto en varios periódicos, cuyos titulares tildaban a Macri de “derechista”, “conservador”, “neoliberal”. “privatizador” y otras variadas calificaciones alejadas de la realidad. No es de extrañar el tal etiquetamiento, aunque llega un punto en el que pareciera haber gato encerrado. Lo de derecha e izquierda viene de lejos. Se sabe de sobra que se originó en la pre revolucionaria asamblea francesa donde los pro cambio se sentaban a siniestra y los pro mantención del estado de cosas se sentaban a diestra. Pero de esto han pasado siglos, las cosas han evolucionado. Hoy pueden haber izquierdistas retrógrados y derechistas progresistas, si es que vamos a seguir con el antipático asunto del etiquetamiento. Sin ir lejos, vean lo que pasó con el comunismo en la Unión Soviética (1991) cuando entró en colapso y se fraccionó en 15 estados independientes.

En el caso argentino, mal se puede etiquetar a Macri de conservador si el propio nombre de su coalición es “Cambiemos”. Quien quiere cambiar no puede -por definición- ser conservador. Verdadero conservador fue Daniel Scioli, candidato oficialista que intentaba “conservar” la herencia política de los Kirchner pero se lo impidió su derrota en las urnas. Hay etiquetas que muchas veces es preferible no usar o al menos saberlas usar. Etiquetar por sí o por que la noticia vino del exterior refleja falta de visión integral. El propio Mauricio Macri se ha definido como innovador y desarrollista. Prueba de ello es que lo tiene al Dr. Arturo Frondizi como ejemplo. Frondizi fue presidente argentino entre 1958 y 1962. Lo derrocó un torpe golpe militar pero su herencia de desarrollo marcó paradigmas. Al final, las cosas son como son, no como la gente (o los medios) cree que son. Es mejor no etiquetar y de tener que calificar, entonces hacerlo sobre la base de hechos concretos, no por apariencias o por lo repetido sin racionalizar. No es bueno reiterar marbetes, especialmente cuando no reflejan del todo la verdad.

----------0000----------

 


Publicado en Fecha: 20 de diciembre del 2015
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

Los más Recientes



Copyright © 2013 - Todos los Derechos Reservados

Telf. de contacto: 74969109 Diseñado por: Vicente Candaguira