La bolsa china se complica

El mercado de valores más representativo del gran dragón asiático -ubicado en la estratégica plaza financiera de Shangai- se encuentra cuesta abajo y eso está creando un alto grado de incertidumbre. En sólo tres semanas las acciones cotizadas en la bolsa más prominente de la parte continental de China cayeron un 30% desde sus máximos de siete años. Esto contrasta con las fuertes subas del año pasado e hizo que Beijing tome medidas drásticas; entre ellas, la reducción de las tasas de interés a corto plazo. Asimismo, medios de comunicación oficialistas trataron de calmar a inversores nerviosos. Aún así, hasta ahora no se ha podido contener la debacle. Las autoridades anunciaron incluso movimientos más enérgicos para apuntalar reservas. Empresas internacionales especializadas de la talla de Citigroup y Morgan Stanley vaticinan mayores bajas, generando inquietud en torno al futuro inmediato del país emergente más grande del mundo.

He aquí una paradoja. Durante décadas el Partido Comunista de la República Popular China mantuvo con mano de hierro el control de protestas pro democráticas de los disidentes, sostuvo el sistema autoritario y mantuvo quietos a los militares, pero ahora se enfrenta con un desconcertante enemigo: una bolsa de valores donde no hay fuerza capaz de hacerlo retroceder mientras las negativas expectativas orienten su estrepitoso descenso. Este mercado verdaderamente libre le está creando serios problemas al régimen dictatorial y amenaza sus propias expectativas de crecimiento con estabilidad. De proseguir el negativo proceso, la reducción del precio de las acciones podría desacelerar la economía e inclusive socavar la fe en el liderazgo y el poder del partido comunista.

Hace sólo tres meses los diarios digitados por el gobierno alababan el “auge” accionario y el aumento de los precios en la bolsa. Se decía que esas alzas eran portadoras del “sueño chino”. Pero estalló la burbuja, ahora hay un mar de dudas y mucho descontento. Antes del 12 de junio, el mercado de valores de China aumentó nada menos que 150% en tan sólo un año. El frenesí se apoderó de gran parte de la población urbana, que ahora con tristeza ve evaporados sus ahorros. Según la agencia estatal de noticias Xinhua, más de 90 millones de personas participaban de la compra-venta de acciones. Es más, mucha gente pidió dinero prestado para participar de un “boom” actualmente transformado en desastre. Ergo, la situación de esos deudores ante sus prestamistas es realmente crítica.

No es de extrañar entonces un creciente descontento en China con su carga de amenazadora zozobra. Habrá que ver si el mercado recupera algo de nivel y lo que sucederá en los próximos meses, pero los problemas son graves. Mientras el gigante del oriente se sacude inquieto por el golpe recibido, algunos hasta han llegado a mencionar posibles movimientos políticos derivados del malestar social creado por la estrepitosa caída de la bolsa de Shangai. Deberá seguirse el tema chino con mucha atención.

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Publicado en Fecha: 19 de julio del 2015
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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