El ejemplar Mundial de Rugby

Pese a ser la tercera competencia internacional en materia popular -luego del Mundial de fútbol y de las Olimpiadas- el Rugby es casi desconocido en Bolivia. En estos momentos se está jugando en Inglaterra su Mundial, que se repite cada cuatro años desde 1987. Sudamérica dijo presente mediante Argentina y Uruguay. Este gran evento -observado por entre 300 y 500 millones de personas vía TV satelital- ha sido ignorado por la prensa deportiva boliviana, aparentemente más inclinada a la mediocre crónica futbolera local u otras nimiedades.

Se cuenta que el juego nació en el Siglo XIX cuando en la universidad inglesa de Rugby un joven estudiante decidió tomar el balón con las manos durante un torneo de balompié y siguió así. A partir de allí se definió al Rugby como un nuevo deporte, se le dio el nombre del lugar donde se inició y pasó a usarse una pelota ovalada. Es un juego rudo pero noble, cualquier tipo de conducta anti deportiva o de daño voluntario al contrario acarrea castigos drásticos. Además hay abundante uso de la tecnología, lo cual motiva que las decisiones del referí estén basadas en la realidad, no en la subjetividad o, peor, en el lado oscuro de sospechas por previos pagos secretos o arreglos extramuros, algo que ha sido y es lamentablemente común en el fútbol.

Una patada descalificadora como la propinada hace poco en el torneo argentino por el futbolista boquense Carlos Tevez a un contrario (lo dejó fracturado) quedó sin ningún castigo. Eso es es algo impensable en el Rugby, sus penalidades son severísimas cuando se daña ex profeso al oponente. Los valores éticos del Rugby son muy grandes pese a la fuerza física del juego. Existe la tradición de unir a los contrincantes al final de los partidos en el llamado “tercer tiempo”. Es más, hace poco jugaron en la actual sede del Mundial dos equipos formados por argentinos y británicos que lucharon durante la guerra de las Malvinas. Ese es el espíritu del Rugby, une y refuerza lazos en forma sana. Se encuentra muy alejado del futbol de hoy, corrompido por múltiples intereses, cada vez más desprestigiado, con un tremendo atraso en materia de factores tecnológicos y hasta con sus principales dirigentes –desde la FIFA hasta las federaciones nacionales-, recubiertos de sospechas o con acusaciones concretas por malos manejos económicos.

Como se expresaron varios medios en el exterior, el Mundial del Reino Unido viene entregando notables expresiones de tolerancia, respeto y educación. Las acciones peligrosas o malintencionadas son aisladas y se castigan con rigidez. Los eximios arbitrajes -ayudados por lo más moderno en materia tecnológica- son parte de una organización sobresaliente. La decisión del colegiado es final y acatada con total respeto por jugadores y público. Este prolijo cuadro del Rugby contrasta con las repetitivas faltas de disciplina, gestos obscenos, violencias dentro y fuera de las canchas y otras barbaridades que son pan diario del ámbito del balompié. Comparto el convencimiento de que este campeonato mundial de Rugby 2015 -ahora ingresa en su fase final- está ofreciendo un lindo ejemplo al mundo entero, lo mismo que a otros deportes, particularmente al decadente y alicaído fútbol.

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Publicado en Fecha: 18 de octubre del 2015
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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