Problemas biométricos con la tercera edad

La semana pasada fui a la AFP´s donde me encuentro registrado. Lo hice a los fines de certificar “vivencia”. Indefectiblemente debe realizarse ese trámite cada tres meses para demostrar que uno sigue con vida y evitar así que algún “avivato” cobre la jubilación, lo que sólo corresponde a persona con poder legal suficiente o heredero designado en caso de muerte. Allí me encontré con la sorpresa de que a partir de la fecha el certificado de vivencia debía ser biométrico, ya no con el llenado de una nota e imprimiendo en ella las huellas dactilares de ambos pulgares. Para cumplir con el nuevo régimen, un amable joven me hizo registrar cuatro huellas digitales, dos dedos de cada mano. Mientras hacía eso, le expresé que con la Renta Dignidad tenía permanentes problemas para el cobro por que no se marcaban mis huellas en los aparatos sensores de las entidades financieras. Le dije también que a bastantes conocidos les había pasado lo mismo.

Pese a las innegables buenas intenciones de las autoridades pertinentes para proceder con la “biometrización” del sistema de pensiones, parece que nadie tomó en cuenta un hecho elemental: las huellas digitales tienden a borrarse con el avance de los años. Para personas mayores hay que disponer de sensores de eximia calidad para que no fallen nunca, o buscar un tipo de registro biométrico alternativo y/o complementario. En el citado caso de la Renta dignidad, ya me ha pasado que tras varias infructuosas tentativas biométricas tienen que sacarme la foto o debo volver a poner dedos en tinta a fin de verificar que yo soy yo. Lo mismo debe ocurrir con individuos en condición similar. Ahora resulta que al sistema biométrico de la Renta Dignidad se le agregará uno similar para la exigencia trimestral de la vivencia. Lo más probable es que los inconvenientes se repitan.

Al mismo tiempo que felicito a los funcionarios impulsores de estas modernizantes iniciativas, los insto cordialmente a procurar un “Plan B” para personas mayores. Ante el hecho comprobado de falla en la nitidez de las huellas dactilares por razones de edad, varios países detectaron problemas similares y los solucionaron con solvencia. En Bolivia puede hacerse lo mismo rápidamente. Hay que aplicar además la Ley 369 del Adulto Mayor y hacerle fácil la vida a la gente de la tercera edad, no complicársela. Ergo, los registros biométricos tienen que ser de máxima calidad o adecuados especialmente para mayores de 60 años. Caso contrario lo fácil se transformará en dificil, el cobrar una jubilación o demostrar que uno está vivo será un tormento por tener que repetir instancias y poner dedos una u otra vez…

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Publicado en Fecha: 12 de julio del 2015
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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