“Tenemos una de las costas más largas”

Durante su discurso en la 70º Asamblea General de la Organizaciòn de las Naciones Unidas (ONU) pronunciado el pasado 28 de septiembre, la presidente de Chile Michelle Bachelet -al mencionar que su país sería sede de la Segunda Conferencia multilateral del evento “Nuestro Océano”- expresó textualmente: “tenemos una de las costas más largas del mundo”. Teniendo el estado chileno un extenso dominio marítimo ¿Cómo puede ser que rehúse negociar con Bolivia la concesión de un acceso soberano al mar? La sola pregunta ya arrastra dudas acerca de pautas de moral internacional. El tema se hace más escabroso si consideramos que Bolivia perdió ante Chile 400 km de costa y 120.000 km2 de superficie al serle arrebatado su Litoral, que comprendía –entre otros- los puertos de Antofagasta y Tocopilla.

¿Cómo puede ser que una nación con casi 9.000 km de costa no tenga voluntad para negociar y ceder un pequeño espacio de territorio conquistado bélicamente? Estos son los interrogantes que el mundo se hace y que la propia élite chilena debería hacerse en la intimidad de su conciencia. Sin embargo, como lo he expresado en múltiples ocasiones, los gobernantes chilenos se cierran como ostras ante los legítimos pedidos bolivianos, aunque hayan asumido compromisos sobre la materia en el pasado. De ahí el camino de La Haya que Bolivia se vio forzada a tomar desde abril de 2013.

Todo el reconocido talento de la clase dirigente chilena se disuelve misteriosamente cuando se trata el caso dramático de Bolivia, asomando más bien una hostil cerrazón. Incomprensible y triste en verdad. Por suerte hay chilenos y chilenas que se dan cuenta de la tragedia ocasionada a un país vecino que hoy debería ser hermano -no el demandante ante la Corte Internacional de Justicia- y desean solucionar el problema. Lamentablemente esos grupos realistas no se encuentran entre los tradicionales y recalcitrantes detentadores del poder en Chile, que siempre obstaculizan entendimientos constructivos. Chile se presenta además como país “respetable”, no le gusta que Bolivia le recuerde su pasado de geofagia. Es por eso que se encolerizan cuando quedan mal parados ante la comunidad mundial, lo que sucede con el caso actual. Existe una lamentable mezquindad de miras de la clase gobernante chilena, que no ve con sentido estratégico el tema pendiente con Bolivia a fin de darle solución con beneficios para ambas partes.

Bolivia nació con mar y quiere retornar al mar, es algo irrenunciable. Si de veras se pretende paz e integración en la región esto debe ser resuelto. El mundo observa a Chile y lo que ve ya no le está gustando; la cerrazón chilena resulta extemporánea en los tiempos actuales. Ojalá las cosas cambien y sea posible iniciar pronto un diálogo de alcances fecundos, para beneficio de ambos pueblos y para lograr nuestro ansiado retorno soberano al mar.

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Publicado en Fecha: 11 de octubre del 2015
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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