Importancia del “saber cómo”

Hace rato que está de moda referirse a la “era del conocimiento”. No es para menos. En un mundo globalizado cada vez más dinámico, sin adecuados caudales de conocimiento será casi imposible desenvolverse con éxito en los años que vendrán.

Al respecto del conocimiento preciso (no del palabrerío acerca del tema que a veces se desparrama sin sentido) vale la pena repetir una anécdota interesante que seguramente varios lectores conocen. En “x” país e “y” industria, una máquina compleja e imprescindible que ya tenía mucho tiempo de fabricación súbitamente se paraliza. Vanos son los esfuerzos de los ingenieros y de sus computadoras para reactivar el aparato. Dándose por vencidos, los dueños del equipo deciden llamar en última instancia al hombre que lo construyó. Aparece el sujeto en cuestión –ya entrado en años- escudriña cuidadosamente toda la estructura del artefacto; mira y mira, da vueltas y vueltas alrededor de la máquina. Finalmente, pide que le alcancen un martillo. Con el contundente instrumento en sus manos el viejito vuelve a examinar el equipo y he aquí que de inmediato le propina un fuerte martillazo. Como por arte de magia, la máquina comienza a funcionar nuevamente. Todos se maravillan por lo “fácil” del arreglo. A la hora de cobrar, el anciano mecánico solicita 50 mil dólares de honorarios. Horrorizado, el propietario de la empresa lo increpa diciéndole: “¡Que desfachatez la suya! Es el colmo de los colmos pretender cobrar tan abultada suma por un simple golpe de martillo. ¡Exijo una explicación!” Imperturbable y con frialdad, el viejo constructor responde: “Mire señor, el martillazo le cuesta solamente un dólar. Ahora bien, el saber exactamente dónde pegar el golpe para que la máquina vuelva a funcionar normalmente y sin problemas vale 49.999 dólares”. Lo relatado gráfica con absoluta claridad el valor del conocimiento auténtico, del “Know-How” (saber cómo) que una persona puede atesorar en sí misma, convirtiéndose así en monopolista de alguna habilidad técnica, científica o simplemente práctica. Con ese “saber cómo”, el individuo que lo tiene gozará -en el contexto de su accionar o de su trabajo- de una ventaja decisiva sobre los demás, tal como el anciano de nuestro cuento, que arregló la máquina cuando nadie daba “pie con bola”. El sabía exactamente cómo y dónde golpear al aparato para solucionar el problema. De la misma manera, hay seres que con su esfuerzo y talento ostentan también ventajas comparativas en otros campos de actividad, aunque a veces viven acorralados por la dañina envidia generada en mentes mezquinas. Tal ponzoña puede llegar a anular -o impedir- la sana expansión del talento y de sus sanos efectos multiplicadores. Sobran ejemplos de envidiosos aquí y en todas partes. Pero en fin, existe sin duda alguna un verdadero e invalorable conocimiento que lleva al éxito y genera avances significativos en múltiples aspectos. Tal conocimiento se lo debería inculcar e incentivar en todos los institutos educativos. Los pueblos con conocimiento y en pleno uso del “saber cómo¨ de cada uno de sus individuos, tendrán situaciones expectantes en el futuro. El porvenir de la humanidad en este tercer milenio ciertamente no quedará en manos de los ignorantes.

----------0000----------

 


Publicado en Fecha: 21 de septiembre del 2014
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

Los más Recientes



Copyright © 2013 - Todos los Derechos Reservados

Telf. de contacto: 74969109 Diseñado por: Vicente Candaguira