“Charter cities”: el caso de Hong Kong

La próspera Hong Kong, ex colonia inglesa que hace pocos años volvió a ser parte integral de China, se ha venido administrando desde su incorporación al territorio continental con un sistema de gobierno pactado previamente con los chinos. a fin de no perjudicar múltiples actividades y mantener su autonomía. Recuérdese que, entre otras cosas, Hong Kong es el segundo centro financiero internacional. En los últimos meses Hong Kong ha sido sacudido por marchas y “sentadas” de grupos que exigen mayor democratización con miras a los comicios de 2017 para el manejo de la ciudad, aspecto hasta ahora rechazado por el régimen central de Beijing.

Al margen del “status” especial de Hong Kong y del problema actual surgido allí, en China rige el partido comunista, única entidad política del gigantesco dragón asiático. El tiempo dirá cuál será al final el futuro político de Hong Kong, pero se cree que el desarrollo exitoso de esa urbe sirvió de faro para una China que poco a poco fue despertando, siendo ahora notable protagonista planetaria en los campos de la economía y de la geopolítica.

El economista norteamericano Paul Romer (paulromer.net) ha propuesto la idea de las “charter cities”, es decir, formar ciudades autónomas al viejo estilo de Hong Kong dentro de “x países” para que puedan manejar óptimamente sus recursos -tal como lo hizo la ex colonia durante el dominio británico- y sirvan de modelo ejemplar (paradigma) en función de lograr un mejor desarrollo integral de los centros urbanos de países emergentes. La idea propuesta no es utópica, tengo entendido que en Honduras ya se está planificando la posibilidad concreta de crear una “charter city”.

Por otro lado, es un hecho que todo cambió en la China luego de la célebre expresión de Ten Siao Ping: “no importa de qué color sea el gato con tal de que sepa cazar ratones”. Con el auxilio de esa metafórica sentencia el entonces flamante sucesor de Mao Tse Tung aludió a la necesidad de tomar medidas pragmáticas para poder superar los vestigios de la desastrosa Revolución Cultural y crear condiciones para un acelerado crecimiento. El nuevo proceso permitió abrir las compuertas de la liberalización económica vigente hasta hoy y que transformó a China en una gran potencia económica, aunque todavía sin apertura democrática ni pluralismo político.

Paul Romer puso justamente como modelo de “charter city” a Hong Kong. Sugirió que otros países repliquen la experiencia en una franja de su territorio, permitiendo que terceras partes desarrollen un centro urbano novedoso con instituciones e innovaciones que al demostrar buenos resultados podrían ser imitadas. Tal vez el ideal de Romer no se concrete o esté aún en pañales, pero la idea vale. Hong Kong fue un faro en su momento, eso es innegable. Tal vez se puedan sembrar más ejemplos de “charter cities” a lo largo del globo. El tiempo lo dirá.

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Publicado en Fecha: 14 de diciembre del 2014
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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