Carencias y despilfarro de agua

Según los resultados del último Censo de Población y Vivienda difundidos por el Instituto Nacional de Estadística (INE), algo más de 800 mil casas particulares registradas el año 2012 (30,08%) carecen de servicios sanitarios. Si consideramos cuatro habitantes por vivienda como promedio, vemos que prácticamente un tercio del pueblo boliviano no tiene saneamiento básico. En lo que hace a la provisión de agua, la información señala que casi la cuarta parte de las viviendas censadas se provee de agua mediante carros aguateros, pozos o norias con y sin bomba, lluvias, ríos, vertientes, acequias, lagos, lagunas o simples “curichis”. El agua corriente al alcance con la simple apertura de un grifo, penosamente está aún lejos de muchos de nuestros compatriotas..

El tema del agua es recurrente. Más allá de ser un recurso natural estratégico, es un hecho que por un lado abunda y hace daño (el caso de las inundaciones) mientras que por el otro lado su falta se torna angustiante. Es más, al respecto hay paradojas notables. Hace poco leí que la ciudad de Manaos -capital del estado brasileño de Amazonas y que yace en la ribera del gigantesco río homónimo- no dispone de servicios hídricos en varias zonas urbanas, pese a que tiene frente a sí a la corriente fluvial más caudalosa del mundo. De la misma manera, se informó que en algunas regiones de Tarija no hay agua, aunque hoy es un departamento rico en regalías petroleras y posee recursos para solucionar el tema.

A estas extrañas circunstancias (fruto de la falta de planificación de los administradores) hay que agregar el despilfarro del precioso elemento líquido. Sea por delincuencial vandalismo o por simple descuido, son millones de litros de agua potable los que se pierden a diario debido a roturas de cañerías o por que la gente no observa en sus propios hogares el flujo regulado de agua y la deja correr irresponsablemente sin percatarse (ni importarle) de que ese exceso generará automáticamente falta de agua en otro lugar.

Esto nos debe llamar a la reflexión. Por encima de los aspectos positivos de las cifras macroeconómicas de crecimiento, la realidad real nos muestra que en Bolivia persisten fallas estructurales de larga data que es imperativo resolver. El país presenta carencias lamentables tanto en este tema del agua como en aquellos concernientes con la nutrición infantil, escuelas que se caen a pedazos, hospitales públicos que no prestan servicios elementales, etc. Además, se observa con pena que persiste una conducta colectiva propensa a la destrucción y al descuido de los bienes y servicios públicos, no a preservarlos como debe ser. En este delicado aspecto está visto que hace falta incentivar una mayor cultura ciudadana, en paralelo con la estricta aplicación de rigurosas sanciones contra quienes dañan bienes y servicios de uso común.

Son muchos todavía los problemas de estructura y de comportamiento que tienen que superarse en Bolivia para llegar a niveles razonables de desarrollo social, económico e integral. Algo se ha avanzado, pero hay que seguir trabajando arduamente en ese campo y cabe el hacerlo con prontitud.

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Publicado en Fecha: 12 de enero del 2014
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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