“Drones, “relecciones” y hierbas…

Han tomado inusitado auge los aviones sin tripulantes llamados “drones”, palabra inglesa equivalente a zángano (s), el macho de la abeja que muere al copular y genera un zumbido peculiar. La traducción al castellano no ha cundido ni entre la gente ni en los medios. Es más, la última edición del Diccionario de la Real Academia Española ha incorporado el término “dron”. Al respecto, la Fundación BBVA (http://www.fundeu.es) prestigiosa entidad encargada de explicar palabras controvertidas o dudosas, expresa: dron (plural drones) puede considerarse una adaptación válida al español del sustantivo inglés ‘drone’ con el que se designa a diversos tipos de vehículos aéreos no tripulados. Prosigue: Dada su expansión, el término ‘drone’ puede asimilarse como palabra española con el singular dron y el plural drones y ya no es preciso destacarla con cursivas ni comillas.

Un horrible término fue últimamente usado exhaustivamente debido al ajetreado calendario electoral sudamericano y también a la falta de alternancia por parte de varios líderes políticos de la región. Se trata de la antipática palabra “relecciòn”, que más bien parece la repetición de una lección. Se insistió (El Deber con gran rigidez), con “relección” en lugar de escribir “reelección” (¡Si! con doble “e”) palabra más agradable a los ojos aunque fonéticamente suene igual. Una modesta encuesta entre medios de habla hispana ha comprobado que comenzando con El País de Madrid y terminando con La Nación de Buenos Aires, todos escriben “reelección” o “reelectos” y también “reeligen”, no el horrible “religen” que han estado usando medios locales. Como bien expresa la Fundación BBVA: “En el caso de reelección, es preferible no simplificar la secuencia vocálica, ya que la palabra resultante sería difícilmente identificable (coincide con relección, de re + lección.” Reafirma el Diccionario Panhispánico de Dudas: “No se admite la grafía simplificada relegir. El sustantivo de acción correspondiente es reelección, tampoco admite la grafía simplificada relección”.

El idioma castellano es flexible y adaptativo, como toda lengua viva. Emite su influencia y sufre simultáneamente influencias de otras lenguas. El castellano es la lengua oficial del Reino de España según su texto constitucional. No existe una “lengua española” sino varias, tales como el vasco, el catalán, el gallego, etc. La Real Academia es “española” presumo por consecuencia de instructivas centralistas del pasado y así quedó. El castellano de Castilla es nuestro idioma. Y es un idioma amplio, abierto, hermoso, de ninguna manera cerrado ni inflexible. Si quiero adaptar un anglicismo, galicismo -o cualquier extranjerismo- puedo hacerlo; además, es válido escribir lo extranjero entre comillas o en cursiva. ¿Qué se lee mejor, uisqui o whisky, ranquin o ranking, márquetin o marketing? Cada lector tendrá su opinión, yo prefiero los anglicismos entrecomillados. Un buen amigo expresó que los términos nuevos que ahora se ven feos en el futuro serán tan comunes como “fútbol”, palabra derivada de Football. Dudo que eso acontezca en un plazo cercano, sobre todo con sustantivos o adjetivos no tan populares como el balompié. El mestizaje idiomático se impone y se impondrá, los medios de otros países han sabido adaptarse sin las rigideces que acá nos pretenden imponer.

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Publicado en Fecha: 09 de noviembre del 2014
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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