ESTRATEGIA DE DEFENSA DEL BRASIL

La Estrategia Nacional de Defensa del Brasil fue aprobada hace casi dos años por  el gobierno del presidente Luiz Inácio (Lula) Da Silva. A esta estrategia se le han ido  agregando varias directivas complementarias (ver www.defesa.gov.br).

El documento asegura  -en sus puntos esenciales- que Brasil es pacífico por tradición y por convicción, vive en paz con sus vecinos y rige sus relaciones externas por los principios de no intervención y solución pacífica de conflictos. Este pacifismo  -asevera- es parte de la identidad nacional y un “valor” que debe ser conservado por el pueblo brasileño.

Se expresa luego que como país en desarrollo, Brasil ascenderá al primer plano en el mundo sin  pretender ejercer hegemonía o dominación e insiste en que no se desea ningún tipo de mando sobre otros pueblos. Se aspira a que “Brasil se engrandezca sin imperar”. La estrategia nacional de defensa es inseparable de la estrategia nacional de desarrollo; ésta motiva aquella y aquella suministra escudo para ésta. Cada una refuerza las razones de la otra. En ambas, se despierta la nacionalidad y se construye la nación. Afirma que, en casos extremos, Brasil tendrá cómo decir no cuando tuviere que decir no. Esto explica las compras de armamento y la renovación de flotas navales y aéreas que Brasilia lleva presurosamente a cabo en los últimos tiempos.

A tales planteamientos principistas se agregan otros objetivos fundamentales en la estrategia brasileña: precautelar y defender la Amazonía,  resguardar fronteras y darle prioridad a la integración sudamericana.

La estrategia reitera continuamente una vocación pacifista, pero al mismo tiempo advierte que Brasil es una potencia emergente y sabrá defender sus derechos o intereses en todos los terrenos, incluido el militar propiamente dicho. Tres sectores estratégicos -espacial, nuclear y cibernético- forman parte del plan estratégico global, con la salvedad del no uso de armas atómicas.

Cabe destacar que, curiosamente, esta estrategia nacional de defensa no menciona explícitamente la guerra internacional contra el terrorismo. Se manifiesta además que la estrategia será complementada por documentos anexos que formularán planes para diversas hipótesis de empleo. Dichos planes serán elaborados -bajo la dirección del Ministerio de Defensa- por el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas y por los Estados Mayores de las tres fuerzas.

Las acciones de defensa civil se suman a la estrategia conjuntamente con otras acciones adicionales de seguridad pública. Asimismo, se aseguran dispositivos y procedimientos que reduzcan la vulnerabilidad de los sistemas contra ataques informáticos, la instalación de un centro de investigación de enfermedades tropicales para la región amazónica,  medidas contra potenciales pandemias y se pone también la atención en compromisos internacionales relativos a la salvaguardia de la vida humana tanto en mar y tierra, como en el tráfico aéreo internacional.

Con errores u omisiones, críticas o comentarios laudatorios, la estrategia de defensa del Brasil es en sí un documento valioso que debe ser tomado en cuenta. Representa un serio ejercicio de concepto estratégico, muy en línea con el pensamiento brasileño en la materia que viene desde las épocas de grandes geopolíticos del siglo pasado, como sin duda lo fueron hombres de la talla del Barón Do Río Branco (José María Da Silva Paranhos) Mario Travassos y Golbery de Couto e Silva, seguidos posteriormente por una nueva generación de militares y civiles que  prosiguieron desarrollando las líneas maestras de la doctrina global político-militar-diplomática del país vecino.


Publicado en fecha: 11 de junio de 2010
Escrito por: Agustín Saavedra Weise

 

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