LOS DESAFÍOS DEL 2011

Más allá de las celebraciones de rigor, vale pensar en lo que vendrá este 2011. A nivel mundial el panorama resulta complicado. Es difícil hacer de Casandra pero una cosa sí es cierta: tanto Estados Unidos como la Unión Europea continuarán arrastrando problemas que vienen desde fines del 2008. Ello no impedirá que esas dos grandes regiones –la una país-continente per se, la otra una extensa zona integrada- sigan siendo las principales potencias del mundo, sobre todo la primera, con su enorme armamento táctico convencional y nuclear de naturaleza disuasiva e intervencionista.  Irán y el Medio Oriente también seguirán siendo noticia. El terrorismo seguirá con sus esporádicas apariciones siempre con el objetivo de crear miedo, factor esencial de las políticas de los grupos terroristas de toda laya, en particular el temible Al Qaeda. En fin, según la leyenda griega, a Casandra no le creían lo que predecía, así que les dejo a ustedes el criterio final.

Las naciones emergentes continuarán su  impetuoso ritmo. India, China, Brasil, Argentina, Singapur y Chile marcarán el paso, pero  conviene tomar en cuenta la presencia de “pequeñines” que acompañan con impulsos notables. Nuestro vecino Paraguay ha tenido este año una espectacular tasa de crecimiento. Nada menos que arriba del 14%. Su principal empuje ha sido dado por la agropecuaria (32% del total), justamente la sección más perjudicada actualmente en Bolivia por razones que ya expliqué en su momento. Queda en manos tanto  de Gobierno como de productores el concertar -con urgencia- elementos positivos para asegurar  la soberanía alimentaria y  retomar el impulso de este vital sector.

Mientras siga el crecimiento de los países en vías de desarrollo, algunas gotas le caerán a Bolivia, pero eso no es suficiente para el cambio cualitativo, como me cansé de repetirlo. Tasas al estilo paraguayo o chino  por varios años consecutivos, es lo que se precisa aquí y ahora. Un esmirriado porcentaje del 4%  -anunciado  oficialmente para 2010- apenas cubre el crecimiento poblacional, es insuficiente para un verdadero cambio. Para crecer mucho hay una sola fórmula: producir, producir y producir en el marco de reglas claras, precisas, confiables. Eso es posible solamente con garantías para las inversiones del sector energético y otros. Asimismo, fomento a las exportaciones al mismo tiempo que se aseguran mecanismos  internos anti inflacionarios, aunque el “gasolinazo” reciente abre nuevas inquietudes.

Con todos sus problemas, el mundo marcha hacia una consolidación de la globalización en el contexto de un profundo reflexionar sobre el modelo capitalista, lo que seguramente brindará un nuevo modelo viable para los días que vendrán. El capitalismo con sentido social se renueva  siempre y no será la primera vez que tendrá que reformularse. Mientras esto sucede en el orbe, Bolivia marcha hacia la construcción de un pluriconfuso Estado Plurinacional lleno de plurilimitaciones y de escaso plurisustento para el largo plazo.

Podría haberse logrado lo mismo –inclusión social, legítimas reformas, etc.- por un camino más moderno y menos complicado. El tiempo político sigue superando al tiempo económico y eso, en la actualidad, es un lujo demasiado caro para un país pobre que debe saber explotar sabiamente sus recursos a fin de desprenderse de la miseria.

El 2011 será el año de inflexión casi definitivo. O se hacen bien las cosas y marchamos hacia adelante, o seguiremos en Bolivia sin saber aprovechar la coyuntura mundial para perder –una vez más- las magníficas oportunidades de esta  segunda década del Siglo XXI, la que ya algunos llaman la década latinoamericana.


Publicado en fecha: 31 de diciembre de 2010
Escrito por: Agustín Saavedra Weise

 

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