EN MEMORIA DE LUIS SAAVEDRA SUÁREZ

El pasado 1º de agosto se recordaron los cincuenta años del fallecimiento del doctor Luis Saavedra Suárez. Allá por enero de 1985 y en el semanario “Semana” del entonces vespertino paceño “Ultima Hora”, le dediqué un artículo a mi ilustre tío, al que hoy recuerdo nuevamente.

Insigne cruceño, defensor de la Patria en las arenas del Chaco, abogado, Senador y Diputado, murió prematuramente en el Brasil (1956) mientras se encontraba exiliado con su familia.

Luis Saavedra Suárez dejó –al irse tan súbitamente–, una desconsolada viuda (Marcela Bruno Antelo) y tres  entonces pequeños hijos (Luis, Eduardo y Roberto, éste aún sin nacer), los que le han dado posteridad a lo largo del tiempo. 
No debemos olvidar a esta figura del cruceñismo del Siglo XX; pueblo que olvida va matando sus recuerdos y al hacerlo, de alguna manera, muere también su memoria histórica.

Siendo combatiente en el Chaco,  Luis Saavedra demostró mediante un magnífico ensayo escrito en 1934, que ya en esa época los cruceños éramos crisoles de la bolivianidad, como lo seguimos y seguiremos siendo.

He aquí partes de su trabajo publicado en medio de la contienda (1934) y cuando arreciaban la propaganda paraguaya por un lado y la infamia anti cruceñista por otra parte. El doctor Saavedra manifestó, entre otras cosas, que “Apenas proclamada la independencia, se nos presentó  a los cruceños la oportunidad de reiterar nuestra adhesión al joven Estado boliviano.  Gobernaba ya en 1826 el Gran Mariscal de Ayacucho, cuando el gobernador de Mato Grosso (un oficial  del ejército brasileño), invadió  Chiquitos,  to­mando "posesión" de nuestros  territorios a nombre  del Imperio del Brasil. Sucre destacó sobre Santa Cruz al general Pedro Blanco para que comande las tropas que, prestamente y con inusitado entusiasmo,  defendieron la heredad boliviana. Un antepasado mío que luego llegó a ser general de la República,  se encontraba como joven ofi­cial al servicio de la exitosa defensa nacional en Chiquitos: Agustín Saavedra Paz (1794-1862)… Luego (1841) se pro­dujo la invasión peruana de  Gamarra.  Velasco depuso sus acti­vidades y unió  sus fuerzas al rechazo del enemigo ex­terior. José Ballivián venció en Ingavi.  Los máximos héroes de esa jornada fueron dos cruceños: los coro­ne­les Agustín Saavedra Paz y Marcelino Montero. A poco de concluir la gran bata­lla y en el mismo campo de acción, Saavedra fue condecorado y ascen­dido a Coronel (era Teniente Coronel). En el  Altiplano,  sin embargo, jamás nombran a mi antepasado, a ese  cruceño que defendió La Paz y Bolivia toda, de la invasión extranjera”.

En otro párrafo señalaba proféticamente: “Santa Cruz sólo espera su vinculación definitiva mediante las rieles al concierto nacional y recibir la influencia del capital y  del trabajo, para asom­brar a la América con sus riquezas”.

Estas palabras visionarias –escritas hace nada menos que 72 años– acerca del futuro de Santa Cruz y de las calumnias que nuestra tierra recibe gratuitamente cada tanto, nos pintan al prominente boliviano, visionario y gran cruceño que fue Luis Saavedra Suárez. Mucho más se puede decir de él, mucho más se merece. El espacio es mezquino,  lastimosamente hay que ser sintético.

Tío Luis: Santa Cruz de la Sierra es ya lo que sus predicciones certeras indicaron: la zona más productiva y la principal ciudad del país. Asimismo lo es todo el departamento de Santa Cruz. Descanse en paz Tío Luis, ni Santa Cruz ni sus familiares lo defraudaremos en la lucha por una Bolivia unida y mejor. He aquí el modesto homenaje a su memoria.

 

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