Recordando a Simón Iturri Patiño

Agustín Saavedra Weise

18-05-2007

Pasó inadvertido el reciente 60 aniversario del fallecimiento del legendario ‘rey del estaño’: Simón Iturri Patiño. Nacido en 1860, Patiño añoraba el retorno final a su valle cochabambino natal. Con esa esperanza murió el 20 de abril de 1947 en Buenos Aires, durante su viaje hacia Bolivia y por complicaciones de su avanzada edad. El nombre del industrial minero se conoció en todo el mundo. Desde sus 42 años y con el descubrimiento de La Salvadora, formó parte fundamental del proceso que empinó al estaño como metal clave en el mundo. Hoy se usan sucedáneos y disminuyó su uso. En la época de Patiño, la era del estaño comenzaba; con ella se inició una vida que marcó etapas significativas de la política nacional y de la economía mundial en la primera mitad del siglo XX. En un país como el nuestro, donde los auténticos productores no abundan y cuando descuellan son objeto de permanentes envidias, el contexto interno se hizo forzosamente estrecho para Patiño, que frustrado por las ‘chicanerías’ nativas y acicateado por la creciente internacionalización de sus intereses, terminó radicándose en París. Como ministro boliviano en Francia, gestionó diversos créditos para Bolivia y durante la Guerra del Chaco colaboró en los esfuerzos de la nación para defender su soberanía. Antes del conflicto, Patiño nacionalizó minas bolivianas que se encontraban bajo control extranjero. La forma en que arrebató a los capitalistas chilenos el yacimiento Llallagua fue realmente antológica. Qué hubiera sido de Bolivia si Chile continuaba presente en el altiplano durante la contienda del Chaco, queda para la especulación histórica. En su momento, el control nacional mediante un boliviano fue factor vital. Muchas fueron las obras adicionales de este hombre. Perduran la Fundación Patiño con sede en Ginebra y la de Cochabamba, que permiten a jóvenes sobresalientes bolivianos –de escasos recursos– formarse en Europa, fomentando además programas educativos, culturales, científicos, etc. En 1905 creó el Banco Mercantil, hoy llamado Mercantil Santa Cruz, ahora la entidad financiera más grande de Bolivia. Ya en 1911 había propuesto la construcción del ferrocarril Chimoré-Yapacaní y por motivos baladíes esa propuesta fracasó. Más de 70 años después, recién se construyó por allí una carretera… Pionero de diversos proyectos, Patiño poco a poco se fue desilusionando ante las trabas que continuamente se le presentaban. Propuso también la navegación del río Desaguadero y la construcción de un ferrocarril de Machacamarca a Uncía. También quiso llegar al Amazonas y así, varios otros emprendimientos. Casi todos fracasaron por las miopías de ese entonces... Como resultado final de estas frustrantes situaciones, Patiño alejó gradualmente sus intereses e inversiones de Bolivia. Se perdió así una de las pocas grandes oportunidades que tuvo el país para consolidar –dentro de sus fronteras y en legítimo beneficio de todos– su visión empresarial. Posteriores críticas en torno a que "Patiño se olvidó de Bolivia" carecen, pues, de fundamento. En su propia nación le dificultaron todas las iniciativas que propuso. Cansado, rumbeó hacia lugares más propicios. ¿No hubiera hecho usted lo mismo, estimado lector? La historia nacional contemporánea lo ha revalorizado. Simón Patiño persistirá en la memoria colectiva como notable personaje boliviano del pasado siglo XX. Su lema era ‘amor al trabajo y respeto a la ley’. Debiéramos tenerlo siempre presente.

Dr. Agustín Saavedra Weise © Derechos Reservados 2005
Santa Cruz - Bolivia