“¡Y sin embargo, se mueve!”: sede y cabildos

Agustín Saavedra Weise

27-07-2007

Agustín Saavedra Weise * En 1633, la Inquisición juzgó al gran astrónomo Galileo Galilei (1564-1642). Lo obligó a hincarse y a renegar de su teoría del movimiento de la Tierra. Al levantarse, Galileo murmuró: “¡Eppur, si muove!” (“¡y sin embargo, se mueve!”); pese a la forzada ‘confesión’, seguía pensando igual. Tal vez algo similar pasó en su momento por la mente del Presidente y Vicepresidente de Bolivia, aunque ahora sería mejor llamarlos presidente y vicepresidente de La Paz, región a la que le prodigan toda clase de apoyos sin importar si el país revienta por tan injustificado sesgo. Aunque de boca para afuera se diga que “la sede no se mueve”, sí se mueve o se moverá, y mientras más pronto, mejor será para el futuro de Bolivia. La dirigencia de El Alto fue una de las entusiastas programadoras del cabildo del 20 de julio. La ciudad que tiene a la sede de Gobierno tomada de la yugular, sale en su defensa. Y no lo hace por mera compadrería, sino para mantener su condición de rendir a dos poderes del Estado a su antojo y cuando le plazca. Una sede fácil de ser sitiada y ocupada –como sin duda lo es La Paz– tan sólo por esa situación contradictoria con la geopolítica de las capitales, debería ser trasladada de inmediato. Por otro lado, es el mapa el que dicta las leyes del actuar; un mero vistazo nos muestra a La Paz excéntrica y al país con una sede alejada de su centro de gravedad e impulso. Así es muy difícil avanzar; eso se sostiene en numerosos análisis de capitales, comenzando con los del historiador británico Arnold Toynbee. El retorno a Sucre se impone y lo de “la unidad del país en riesgo” resulta ser un cuento demagógico sin fundamento. En todo Estado que se encuentra aún en vías de crecimiento y que puja por consolidarse, la ubicación de la capital marca la dirección en la que habrá de realizarse esa expansión o, contrariamente, señala un desistimiento. Los cambios de sede han sido numerosos en el mundo a lo largo del tiempo y ejemplos abundan; no hay que tener aprensiones para hacer el cambio, tampoco pensar en gastos exorbitantes, que no será el caso de Bolivia en la actualidad. El departamento de La Paz es el que más se favorecerá con el cambio de sede. Superada la transición y pese a lo que dicen hoy sus defensores, el desligarse de esas responsabilidades permitirá a esa hermosa tierra una vertebración equilibrada y la sana explotación de sus abundantes riquezas. Una última reflexión sobre los dos cabildos, el de Santa Cruz de la Sierra del pasado diciembre y éste de La Paz, un poco copiado del primero hasta en eso del ‘león despierta’. Ambos fueron expresiones democráticas de envergadura, con la enorme diferencia de que acá –antes y durante el evento– se amenazaba con estado de sitio, se amedrentaba a los asistentes infundiendo temores de todo tipo, se bloqueaba caminos y se provocaban incidentes. Asimismo, la TV del Estado –mal llamada ‘TV Boliviana’, su nombre debería cambiarse por ‘TV paceña’ o ‘TV gubernamental’– ignoró por completo al cabildo cruceño. En La Paz sucedió al revés: el Canal 7 se regodeó con imágenes alusivas y se tuvo la sombrilla protectora del Gobierno. Helicópteros, estímulos de toda laya, tolerancia laboral, traslados gratuitos, frases altisonantes, etc., fueron también el pan del día. Una lástima, le quitaron autenticidad al cabildo paceño. Éste inevitablemente ha quedado teñido de sospechas y devaluado; tal el precio a pagar por actitudes oficialistas tan parcializadas. * Economista y politólogo, ex canciller, www.agustinsaavedraweise.com.

Dr. Agustín Saavedra Weise © Derechos Reservados 2005
Santa Cruz - Bolivia