La planificación como concepto estratégico

Agustín Saavedra Weise

08-06-2007

Siempre me acuerdo de mi antiguo jefe en la Cancillería, el ahora fallecido embajador y en su momento notable diplomático y escritor Jorge Escobari Cusicanqui, ya que cuando yo era más joven y me veía planificando mis modestas actividades, decía mitad en broma, mitad con preocupación: “No planifiques mucho, hijo, que en Bolivia eso de nada sirve; en este país lo único que vale es la improvisación y lo inesperado”. Las palabras quedaron grabadas, pero aun así seguí con mis programaciones, casi siempre ellas de naturaleza casera, doméstica o personal. Mas he aquí que al poco tiempo de asimilar la admonición del embajador Escobari, una luz de esperanza se prendió, pues a fines de 1969 un talentoso joven profesional cruceño –José Ortiz Mercado (1940-2004)– pareció que pateaba definitivamente el tablero nativo de lo inesperado y de lo improvisado. Con gran energía, visión estratégica y concepción nacional, puso manos a la obra y con el concurso de los mejores expertos bolivianos y extranjeros concibió la Estrategia para el Desarrollo 1971-1991, primer gran trabajo de prospección realizado en el país. Como ya lo dije en varias otras oportunidades, incluyendo comentarios anteriores y las notas de homenaje al entrañable amigo prematuramente desaparecido, la estrategia quedó ahí y por los avatares de la política interna no se la implementó ni se la tomó en cuenta. Hasta ahora, en este 2007 del tercer milenio, ese valioso documento encierra pautas que deberían ser consideradas. Pasaron los años y el concepto de planificación en Bolivia terminó en una maraña centralista mediante un ministerio del ramo y nada más. Aunque por ese despacho pasaron varios hombres inteligentes, todos se dejaron arrastrar por la rutina y nadie volvió a tener el papel estelar que le cupo a Ortiz en su momento. Al final, el despacho desapareció en una de las tantas reformas a la Ley de Organización del Poder Ejecutivo (LOPE). Una nueva luz de esperanza se prendió cuando se creó en la última versión de la LOPE el Ministerio de Planificación del Desarrollo. En su momento y recordando una vez más la obra de José Ortiz, alabé el resurgimiento de ese despacho (24 de marzo de 2006) y, con él, la esperanza de volver a tener a la planificación como un concepto estratégico, como arma para auscultar problemas de mediano y largo plazo, y contar con los medios para solucionarlos como instrumento –en fin– para una genuina prospectiva. Decía en la citada columna del año pasado: “De ahí entonces, la necesidad urgente de enfocar los problemas con visión prospectiva, con un concepto estratégico claro. De ahí, también, la importancia del nuevo ministerio a cargo de la planificación. Su éxito o fracaso serán determinantes para el futuro nacional”. A más de un año de la creación del Ministerio de Planificación del Desarrollo ya tenemos un plan que en su momento se presentó en diversas regiones del país, es cierto, pero falta su seguimiento permanente, su actualización, su continua divulgación, hasta su rectificación y ajustes inclusive y cuando así corresponda. La gente tiene que saber que ese ministerio no solamente maneja la coyuntura, sino que también tiene en sus manos la responsabilidad de planear el futuro nacional. Se precisa más divulgación de sus trabajos; es mi modesta opinión, para que la planificación sea siempre –en todo momento, reitero– un concepto estratégico nacional.

Dr. Agustín Saavedra Weise © Derechos Reservados 2005
Santa Cruz - Bolivia