Nueva doctrina: recursos naturales y conflicto

Agustín Saavedra Weise

23-03-2007

Se entiende por doctrina un conjunto de ideas (de diversa naturaleza) sustentadas por personas o grupos. En este sentido, una doctrina militar refleja el conjunto de proposiciones que guía a ‘x’ fuerza armada en su ética y en sus operaciones. Es un concepto amplio y que tiene su dinámica, pero de forma más bien lenta; los elementos doctrinarios al ‘hacerse carne’ son lentamente transformados o cambiados; no es algo que se produce de golpe. Sin embargo, esto último ha sucedido con el Ejército argentino, que sorprendió recientemente con la adopción de una nueva doctrina que está generando discusiones internas y creando susceptibilidades. En Bolivia este fundamental cambio doctrinario ha pasado prácticamente desapercibido para la opinión pública, aunque seguramente ya debe ser objeto de análisis interno gubernamental. Se trata de la ‘defensa de los recursos naturales’, básicamente el agua. Informaciones llegadas desde Buenos Aires a fines del pasado mes de febrero señalaban que “proteger las reservas de agua dulce... es el nuevo objetivo del Ejército”... “La mayor amenaza para Argentina en las próximas décadas es un conflicto por el agua dulce, considerado un bien escaso por las pocas reservas existentes en el mundo”. Esta nueva hipótesis de conflicto se calcula que tendrá vigencia hasta el año 2025. Según los planes, la defensa deberá hacerse –llegado el caso– ante una fuerza enemiga superior en tecnología, tropas y poder de fuego. De tener que enfrentar a una gran potencia, se prevén respuestas defensivas que incluyen hasta la guerra de guerrillas para hostigar a la fuerza invasora. El eje de los estudios –se añade– está en la gigantesca reserva de agua dulce subterránea conocida como Acuífero Guaraní (220.000 kilómetros cuadrados en Argentina, más de 800.000 entre Brasil, Uruguay y Paraguay). En la flamante visión, una disputa por ese recurso contiene la mayor posibilidad de iniciar hostilidades. Los chilenos se han puesto muy susceptibles: el despliegue por el agua podría abarcar a los Campos de Hielo del Sur, que por largo tiempo fueron parte de conflictos limítrofes, ahora superados, pero siempre altamente sensibles. Por otro lado y si de agua se trata, está también en la columna vertebral argentina nada menos que el sistema fluvial de la Cuenca del Plata, potencial lugar para renovadas susceptibilidades con su enorme vecino brasileño y que ya deben estar en el tapete, aunque por ahora disimuladas y encubiertas por la retórica ‘fraterna’ en torno al Mercosur. Como ya lo manifesté en otra oportunidad y sobre la base de datos al alcance de cualquiera, Sudamérica tiene el 28% de las reservas de agua del mundo. En nuestro continente, salvo pocos lugares desérticos, el recurso agua no es un problema; sí lo es su administración, generalmente ineficiente, y eso es lo que trae problemas, no la escasez, que no es tal. Vapuleado por sus pecados del pasado, por su mala imagen pos-Malvinas y posdictadura, el Ejército argentino intenta emerger con un nuevo concepto doctrinario basado en un tema de moda, como sin duda resulta ser el del agua y el de los recursos naturales en general. Por ahora, encuentro esta nueva doctrina pobre, un poco demagógica y más generadora de fricciones geopolíticas que con capacidad para resolver potenciales problemas. En fin, veremos cómo evolucionan en el futuro próximo las propuestas que ahora esgrimen los militares de la hermana nación.

Dr. Agustín Saavedra Weise © Derechos Reservados 2005
Santa Cruz - Bolivia