García Vespa: Memoria del fuego y la ceniza

Agustín Saavedra Weise

09-02-2007

Hernando García Vespa es un hombre singular. Desde su juventud anduvo por los caminos de la literatura, sin descuidar aquéllos del deber cívico como uno de los fundadores del Comité pro Santa Cruz y también los recorridos –a veces ingratos– de la alta política, amén de la diplomacia y otros menesteres típicos de un hombre que asume la plenitud de su vida con todas sus energías. Tuve el privilegio de conocer a ‘Nando’ muchos años atrás. He compartido con él momentos especiales y gratísimos en la Cancillería cuando fue viceministro de Relaciones Exteriores. También compartimos contemporáneamente en nuestras reuniones, las que –ahora que resido en Santa Cruz de la Sierra– son felizmente continuas y siempre placenteras. El cristianismo humanista de García Vespa es un signo indeleble de su carácter, de su personalidad, de su concepción filosófica y del mundo, que tiene y ostenta con orgullo. Se ha transparentado, además, en innumerables trabajos, ensayos, notas y aforismos. Si los seres humanos somos lo que hacemos, si nos definimos mediante nuestras acciones, entonces ‘Nando’ tiene un significado especial y de alto sentido cualitativo. Pero el doctor García Vespa es eso y mucho más. Polifacético en su accionar, nos deleita con anécdotas, con narraciones de sus innumerables viajes y con otras tantas cosas agradables que guarda en su memoria. En esta oportunidad, el autor nos regala un conjunto de trabajos que nos harán recorrer lugares y madurar ideas. En efecto, Memoria del fuego y la ceniza (editorial El País) transporta al lector hacia múltiples sitios, hace florecer interrogantes y pinta paisajes de forma magistral. En particular, resaltan en la obra las narraciones que recuerdan su vida como embajador de Bolivia en la ex Unión Soviética, en esa misteriosa ‘madre Rusia’ que todo lo tiene y todo lo pierde, en una recurrencia dialéctica que se prolonga desde las viejas épocas de la ocupación tártara del Ducado de Moscú, en el ascenso y la caída de la dinastía de los Romanov, en las correrías del gran cosaco Yermak, conquistador de Siberia para los zares; prosigue en la gesta revolucionaria leninista y los soviets, y ahora concluye –tras el colapso de la URSS– en una nueva ruptura plagada –aún hoy, en el siglo XXI– de numerosos interrogantes acerca del porvenir ruso. Esa alma rusa, tan difícil de entender por Occidente, Hernando García Vespa la refleja en grado sumo. Hasta me atrevo a pensar que algo de lo recóndito del alma eslava quedó en su personalidad, fertilizando así vivencias y recuerdos propios. Sí, este nuevo libro que nos presenta es el reflejo de un espíritu inquieto y que quiere compartir con el lector algunas de las pinceladas de su extensa trayectoria. Los invito a adentrarse en su lectura. Estoy plenamente seguro de que la disfrutarán, al mismo tiempo que escudriñarán mejor la rica personalidad del autor y su no menos rica prosa literaria, de merecida fama.

Dr. Agustín Saavedra Weise © Derechos Reservados 2005
Santa Cruz - Bolivia