El Gobierno y su creciente lista de ‘enemigos’

Agustín Saavedra Weise

23-11-2007

Hace más de cinco años escribí un par de notas acerca del gran politólogo Carl Schmitt (1888-1985) y su teoría del ‘necesario enemigo’. Schmitt veía en la enemistad y el conflicto que caracterizan al fenómeno político la última línea de defensa que evitaría la mecanización total de la vida humana. Sin enemigo no habría dinamismo y quizá ni redención posible, factores producidos por triunfos o derrotas, tanto entre individuos como en comunidades, empresas, grupos diversos y hasta dentro de las naciones o entre naciones. Un analista ruso les dijo en 1991 a los estadounidenses, después del colapso de la Unión Soviética: “Acabamos de hacerles algo mucho peor que cuando los amenazábamos con misiles nucleares: los hemos dejado sin enemigo”. Culminaba mi nota en esa época señalando que, “para Bolivia, su principal enemigo es la pobreza desigual; a ella debemos combatirla con todos los bríos posibles y la mayor determinación”. A fines de 2007, la pobreza sigue en aumento, y para no desentonar con Schmitt, el Gobierno de Evo Morales ha decidido también tener su ‘contra’, pero con la diferencia de que, en el contexto de la relación amigo-enemigo, está generando una múltiple y colorida lista de enemistades. Veamos. En lugar de arrancar del fundamental punto de partida que Bolivia demanda –la lucha contra la pobreza–, el Gobierno ha declarado como sus ‘enemigos’ a un grupo enorme de presuntos adversarios, sean personas, países o doctrinas; es más, a varios de ellos ya los ha sindicado directamente de ‘complotadores’. La lista sigue abierta, pues se van agregando nombres. En estos momentos –si me olvido de alguno(s), dejo que el lector agregue por su cuenta–, el Gobierno se encuentra peleado con el capitalismo, al que pretende ‘eliminar’. Desde ya, está gratuitamente enemistado con la ‘oligarquía cruceña’, a la que culpa de todos los males habidos y por haber. Siguen en la larga lista la oposición propiamente dicha, el neoliberalismo, la ‘democracia colonial’, los medios de comunicación, las multinacionales, las petroleras, varios prefectos, ‘algunos’ empresarios, los comités cívicos, los autonomistas, el ex jefe del Gobierno español José María Aznar, el presidente de EEUU, George W. Bush; el ‘imperialismo yanqui’, el embajador estadounidense, Phillip Goldberg, y Usaid, sumando a ganaderos, agropecuarios, etc. Una verdadera ‘hiperinflación’ de enemistades y adversarios declarados, casi todos imaginarios… Cuando S.E. asiste a actos públicos, se inflama aún más y en su retórica aumenta la lista de enemigos, que, como se ha visto, ya es bastante larga. Los nuevos ‘incorporados’ últimamente son los bancos, acusados –sin fundamento alguno– de ‘propiciar huelgas’ y a los que amenazó con ‘nacionalizar’. Nadie puede predecir cuánto más crecerá la lista. Si según Schmitt el enemigo era inevitable, me pregunto qué hubiera pensado el profesor germano de ser posible presentarle la larga lista de los presuntos enemigos de Evo Morales. Solamente cabe la especulación. La estrategia enseña, además, que mientras menos enemigos se tenga, mejores serán las posibilidades de éxito; sumar muchos contrarios no es propio de un gran estratega. En lo personal, creo que el señor Presidente debe dedicarse más a gobernar y menos a idear inexistentes complots y enemistades que no son tales.

Dr. Agustín Saavedra Weise © Derechos Reservados 2005
Santa Cruz - Bolivia