Limitaciones de la prospectiva

Agustín Saavedra Weise

22-06-2007

La prospectiva estudia el futuro desde varios puntos de vista, pero sobre todo con la intención de entenderlo mejor y de ejercer cierta influencia sobre los acontecimientos que vendrán. Desde los antiguos oráculos y pasando por la amplia gama de futurólogos contemporáneos –uno de cuyos paradigmas fue el famoso director del Hudson Institute, Herman Khan (1922-1983)–, la humanidad ha estado siempre fascinada por auscultar el futuro; mejor aún, por moldearlo a su propia manera y conveniencia. Con el tiempo, la tecnología ayudó mucho para lograr éxito en algunos pronósticos, especialmente con respecto a factores climáticos. Modernas observaciones satelitales pueden predecir –a veces casi con exactitud– la gestación de lluvias, huracanes, tornados o la simple temperatura mínima y máxima del día en ‘x’ localidad. Sin embargo, en la prueba global y de gran aliento, la prospectiva (o futurología) sigue fallando, pese a disponer hoy de formidables arsenales matemáticos. Uno de los principales problemas para el análisis prospectivo estriba en la inevitable subjetividad que se arrastra, aunque no se lo pretenda ni sea ésa la intención. Al hablar de ‘futuro deseado’, ya estamos sesgando inconscientemente el estudio por realizarse. Por otro lado y aunque no caigamos en determinadas preferencias, casi siempre nuestra aproximación al porvenir se basa en las realidades que vivimos aquí y ahora; se hace una extrapolación del presente para trasladarlo al futuro. Obviamente, la cosa también fracasará, como el propio libro de Khan (El año 2000,1967) fracasó en muchos aspectos al llegar la época que predijo, aunque acertó en el auge del capitalismo y de las tecnologías, factores fundamentales para el progreso en este siglo XXI. El problema con el futuro, entonces, es su muy difícil predicción. En una nota anterior alusiva justamente a la predicción (22 de diciembre de 2006), yo había expresado que es y será complicado imaginar escenarios futuros, sobre todo porque la prospectiva nace y se hace a partir de la realidad del presente; ello oscurece el análisis con la natural parcialidad del momento que se vive. Sin ir muy lejos, no creo que los hermanos Wright hayan imaginado en 1903 que su maravilloso invento (el aeroplano) hubiera tenido avances tan impresionantes. Dudo mucho que los Wright desde su perspectiva hubieran pronosticado viajes en cómodos aviones con cine y televisión, comida, baños, bebidas, etc. Nosotros mismos, hace apenas 30 años, no sospechábamos que en 2007 los celulares superarían en el mundo a los teléfonos fijos y que una gigantesca base informativa y de comunicaciones instantáneas (Internet) se encontraría permanentemente a nuestra disposición para muchas tareas, entre ellas despachar documentos de todo tipo por correo electrónico. Pero también expresé que hubo iluminados como Leonardo Da Vinci o Julio Verne, que sí tuvieron en su talento e imaginación la capacidad de imaginar artefactos que al final se construyeron y usaron, tales como aeronaves, submarinos, cohetes espaciales, etc. Al final, el futuro sigue y seguirá siendo un libro abierto con páginas en blanco; construyamos ese porvenir con sentido productivo y honesto.

Dr. Agustín Saavedra Weise © Derechos Reservados 2005
Santa Cruz - Bolivia