Kurdistán: ¿será un Estado independiente?

Agustín Saavedra Weise

05-10-2007

Aunque la Real Academia Española no reconoce la palabra ni tampoco su gentilicio ‘kurdo’ (que denomina ‘curdo’), la práctica ha hecho extensivo el uso de ‘Kurdistán’ para referirse a este pueblo-nación sin Estado y repartido entre diversos países de la Mesopotamia, Irak y Turquía, entre ellos. El Senado estadounidense votó la semana pasada por la división de Irak en tres áreas perfectamente definidas, entre kurdos al norte y musulmanes de las sectas chií y sunní en el resto del territorio de ese país actualmente ocupado. Aunque la decisión del Senado no es de ninguna manera vinculante, se la ha tomado como un presagio de lo que ocurrirá en Irak una vez que EEUU abandone esa conflictiva zona. Por tanto, la posibilidad de un Kurdistán independiente aparece en el horizonte para este sufrido grupo étnico, tan castigado en el pasado tanto por los iraquíes como por los turcos, ya que ambos Estados protagonizaron –a su turno– terribles matanzas kurdas, sin respetar a mujeres ni a niños. El inicio de la invasión de Irak en 2003 generó un fuerte apoyo kurdo hacia EEUU, con la esperanza de conseguir una mayor autonomía en la era post-Saddam Hussein, que en su momento no cumplió nunca las promesas dadas a esa región. Alrededor de Arbil –la capital del Kurdistán iraquí– puede crearse una nueva República que albergue a los kurdos, si es que Irak al final se fragmenta como consecuencia de las fuertes divisiones regionales entre sus tres grupos principales de población, y también como fruto de la desafortunada invasión estadounidense, que ahora, a fines de 2007, languidece en una crisis sin retorno y con cada vez más oposición interna en EEUU. Datos al alcance de cualquiera señalan que el pueblo kurdo es seminómada, son musulmanes sunníes, habitan en pequeños villorios y se dedican a la agricultura y a la cría de ovejas. Su principal actividad industrial es la fabricación de alfombras. El idioma es de origen iraní e indoeuropeo. A principios del tercer milenio, la población kurda se aproximaba a los 26 millones. Viven en Turquía, Irán, Irak y Siria, como asimismo en partes de la ex Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), tales como Armenia, Azerbaiyán, Georgia, Kazajstán, Kirguizistán y Turkmenistán. Los kurdos fueron sometidos e incorporados al Imperio Otomano (turco) en el siglo XIV. Desde el siglo XIX surgió entre muchos kurdos un fuerte sentimiento de liberación que sigue irredento hasta hoy, ya que diversas posibilidades de plena autonomía o de independencia no tuvieron éxito. Por el contrario, cada tanto hubo una fuerte represión contra los kurdos, que –como expresé antes– han debido soportar crueles masacres. Cuenta la historia que el gran jefe sarraceno de las Cruzadas, Saladino, admiraba la capacidad militar de los kurdos y su fortaleza como soldados, pero, pese a su reconocida valentía, nunca pudieron ser libres en su propio territorio. Ahora surge para los kurdos, como fruto de la desgracia de Irak, una primera oportunidad clara. Habrá que ver cómo la enfrenta este pueblo milenario y cuáles serán las reacciones de la comunidad internacional organizada y de su periferia, Turquía en particular, ante un cambio en la geopolítica de esa tradicionalmente compleja región.

Dr. Agustín Saavedra Weise © Derechos Reservados 2005
Santa Cruz - Bolivia