Fútbol: desarrollo y subdesarrollo

Agustín Saavedra Weise

16-03-2007

Si Estados Unidos es la gran superpotencia militar, ciertamente no lo es en el campo del balompié, donde países como Brasil, Argentina, Alemania e Italia son las verdaderas superpotencias del popular deporte, sobre todo tomando en cuenta la cantidad de campeonatos mundiales que han ganado. Sin embargo, aun entre superpotencias futbolísticas existen notables diferencias al trasladarnos del mundo industrializado al más conflictivo del subdesarrollo. Veamos las diferencias básicas, para dar un solo ejemplo, entre fútbol europeo y argentino: 1) Campo de juego: impecable en Europa y se prohíbe tirar papeles. Generalmente descuidado y con pozos en Argentina; asimismo, lleno de papelitos tirados por los hinchas, papelitos muy pintorescos para la foto, pero que arruinan el césped, estorban el desenvolvimiento del juego y dificultan la visión del partido. 2) Aspecto de los jugadores: generalmente meticulosos en Europa, desgreñados y melenudos en Argentina, casi siempre con la camiseta fuera. 3) Técnicos: impecablemente vestidos y tranquilos en Europa; en Argentina informales, permanentemente histéricos y gritando frenéticamente a sus jugadores o escupiendo en el pasto. 4) Reacciones frente a sanción: en Europa muy pocas protestas y se acata lo dispuesto por el colegiado, correcto o equivocado. En Argentina se discute la decisión hasta el límite de ser expulsado o provocar una trifulca colectiva. 5) Entretiempo: en Europa son rigurosos 15 minutos entre primer tiempo y segundo tiempo. En Argentina, con desparpajo e impunidad, no es extraño que los jugadores reaparezcan para continuar el partido una vez pasados 30 y hasta 45 minutos, con total desprecio por reglamentos y público. 6) Estadios e infraestructura: en Argentina sus principales estadios fueron construidos hace décadas y muy pocos han sido modernizados. En Europa hasta la vieja ‘catedral del fútbol’ –el legendario estadio de Wembley en Londres– debió ceder paso con su demolición a una flamante estructura con todas las comodidades. Algo similar ocurre en el resto de Europa, donde las instalaciones son seguras, confortables y llenas de amenidades. En Argentina y aunque algo se avanzó, el ‘tablón’, con el hincha de pie, es todavía el sufrido paradigma del espectador de la popular. 7) Peleas en calles, campo y tribunas: aquí se acercan los dos mundos, ya que tanto el industrializado europeo como el subdesarrollado argentino y el resto de sus similares son lamentablemente idénticos. Las peleas en campo, en tribunas y los enfrentamientos de fanáticos en las calles son endémicos y universales. Los temibles ‘hooligans’ ingleses han sacado patente internacional; las barras bravas son la escoria del fútbol, un deporte que intrínsecamente no es violento pero está visto que sí genera conductas violentas en todo el orbe. Salvo este lamentable rubro común, en todos los demás las diferencias extrafutbolísticas de cualquier club europeo con sus homónimos argentinos son abismales. Aunque se trate entre superpotencias del sector, la distancia desarrollo-subdesarrollo es apabullante.

Dr. Agustín Saavedra Weise © Derechos Reservados 2005
Santa Cruz - Bolivia