Estrategia global y los límites del poder

Agustín Saavedra Weise

20-04-2007

Toda estrategia que procura lograr un objetivo determinado dependerá siempre –y simultáneamente– de quienes ponen manos a la obra, de los medios al alcance para lograr el objetivo propuesto y del lugar en el que transcurren las acciones, sean éstas económicas, políticas, militares o de cualquier naturaleza. Asimismo y dependiendo de la manera en que se desarrolle el proceso, predominará alguna de las dimensiones de la estrategia o se tendrá una combinación balanceada de ellas. Recordemos que las dimensiones de la estrategia son cuatro: la operacional, la logística, la tecnológica y la social, tal como las definí ya en el lejano 1979 (Bolivia en el contexto internacional, Ed. Amigos del Libro, 1985). Tomando en cuenta este panorama general de orden metodológico y práctico, cabe preguntarse cuáles serán las lecciones que aprenderá Estados Unidos de su hasta ahora desafortunada estrategia de incursión en Irak, lejos hasta el momento de lo que podría llamarse ‘victoria’. Está visto que una cosa es la unipolaridad y otra cosa muy distinta es el poder hacer lo que a uno le venga en gana con dicha hegemonía. Al final, poder implica hacer que otros hagan lo que yo quiero; es decir, impongo mi voluntad sobre terceros. Si esto no es posible, ¿para qué me sirve el poder? El politólogo estadounidense Joseph Nye, de la Universidad de Harvard, intenta dar algunas respuestas. Opina que en el mundo actual los conflictos de poder difieren mucho y eso altera dramáticamente la matriz de resultados. No siempre el poder militar es la ‘última ratio’. Según Nye, la distribución del poder en la política actual es un juego de ajedrez tridimensional. En el tablero superior –las relaciones militares entre Estados– el mundo es indiscutiblemente unipolar y lo será por bastante tiempo aún. Pero en el tablero del medio, el de las relaciones económicas, el mundo ya es multipolar, y EEUU no puede obtener los resultados que desea sin la cooperación de Europa, Japón, China y otros países. Y en el tablero inferior de las cuestiones transnacionales que están más allá del control de los gobiernos –que incluyen desde el cambio climático hasta el terrorismo global, pasando por las pandemias–, el poder está distribuido de manera caótica y no hay hegemonía estadounidense. Sin embargo, concluye Nye, es en este vasto tablero inferior donde encontramos los desafíos mundiales más importantes. La única forma de lidiar con temas tan complejos y amplios es mediante la interacción positiva. Moraleja: no hay una solución militar simple ni una estrategia posible en este tercer nivel internacional que pueda producir unilateralmente los resultados deseados; se impone la cooperación con otros. El todopoderoso militar lo es en el Olimpo y no en el llano, donde su poder bélico bruto y su estrategia global se flexibilizan, se debilitan o –necesariamente– deberán compartirse o negociarse. He ahí el drama de la administración estadounidense actual en Oriente Medio, que hasta ahora sigue sin entender esta simple ecuación.

Dr. Agustín Saavedra Weise © Derechos Reservados 2005
Santa Cruz - Bolivia