Campo Grande: consulado clave para Santa Cruz

Agustín Saavedra Weise

30-11-2007

El próximo 31 de diciembre terminará su mandato como cónsul general de Bolivia en Campo Grande (capital del estado brasileño de Mato Grosso do Sul) el diplomático de carrera, Dr. Antonio Mariaca Mendieta. Durante casi cuatro años, ese meritorio funcionario elevó la representación nacional a niveles jamás vistos en esa ciudad; su ausencia será sentida por todos los sectores a los que sirvió y colaboró desinteresadamente. En Brasil ya fue condecorado con creces. Procediendo de manera inversa a la habitual de muchos embajadores y cónsules designados en Brasil, que pasan directamente de las alturas de La Paz a la comodidad de sus destinos sin importarles un bledo la zona oriental boliviana, el doctor Mariaca, desde antes de su toma de funciones, sostuvo importantes reuniones con diversos sectores productivos e institucionales de Santa Cruz de la Sierra. Asimismo y cada vez que alguna delegación viajó a Campo Grande, ahí estaba Antonio para brindar cooperación y atender a todos por igual. Hace ya más de tres años definí el triángulo Cuiabá-Santa Cruz de la Sierra-Campo Grande como un ingrediente geopolítico esencial en el equilibrio del ‘hinterland’ sudamericano y con su pivote en Santa Cruz por su excepcional ubicación geográfica, ubicación que convierte a nuestra capital en el centro integrador de la región. Estos conceptos no han cambiado; por el contrario, se han visto reforzados en los últimos años y he observado con agrado que han sido también acogidos por otros analistas y estudiosos. Un Estado altiplánico andinocentrista fue siempre el obstáculo principal para que Santa Cruz no sea lo que debe ser. Ese obstáculo persiste, ya que lamentablemente falta visión estratégica hasta el momento presente. Pero más allá de este tema (y que nos puede llevar a otro terreno de fértiles discusiones), lo importante es relevar ahora cuán importante es para Santa Cruz la oficina consular en Campo Grande, ya que Mato Grosso do Sul es un estado fronterizo con el departamento. De la misma forma y en otro contexto lo es Cuiabá, capital del otro Mato Grosso. Es por estas elementales razones que la dirigencia cruceña tiene que emitir su criterio y dar una opinión con respecto a los nombramientos consulares en esas dos localidades, particularmente ahora Campo Grande, cuyo consulado quedará vacante desde principios de 2008. Allí hará falta un profesional idóneo que continúe por la senda que dejó establecida con su esfuerzo el doctor Mariaca. Confío, pues, en que la dirigencia no se duerma y coordine los contactos necesarios con la Cancillería, para así evitarse sorpresas con un nombramiento consular poco propicio en Campo Grande. Reitero: el que eventualmente sea designado allí tendrá que sostener contactos permanentes con autoridades departamentales y fronterizas; será un motor que dinamice y amplíe lo construido hasta el momento. El consulado en Campo Grande es de sumo interés para nuestro departamento, no hay que dejarse sorprender. Hay que comenzar a coordinar acciones ya mismo. En lo que hace a mi viejo colega de RR.EE. y buen amigo, Antonio Mariaca Mendieta, sé que radicará en Santa Cruz luego de culminar sus funciones. Estoy seguro de que proseguirá con su vida honesta y productiva, tal como lo ha hecho durante toda su digna trayectoria profesional.

Dr. Agustín Saavedra Weise © Derechos Reservados 2005
Santa Cruz - Bolivia