Bolivia: ¿y dónde estan los amigos?

Agustín Saavedra Weise

14-04-2006

Esto ya viene de las anteriores administraciones, pero se ha acentuado notablemente con el advenimiento del nuevo Gobierno presidido por don Evo Morales. Me refiero a la ‘amistad fraterna’ que los países limítrofes dicen prodigarle a Bolivia, por lo menos de boca para fuera. Dejando de lado el peculiar caso de la relación con Chile –que por obvias razones amerita un tratamiento especial– tanto Brasil como Argentina, Paraguay y Perú reiteran cada vez su apoyo a Bolivia y últimamente lo han hecho con más fuerza. De la misma manera, otros países no limítrofes han hecho lo mismo y se llenaron de expresiones ‘a favor’ de nuestro país. La verdad nos muestra que todo es al revés. Cada uno de esos Estados prosigue con la egoísta puesta en marcha de sus intereses particulares y deja a Bolivia aislada, sola o indefensa, aunque cacareen apoyos y amistades. El caso de Brasil es el más notable y criticable. En efecto, nuestro gigantesco vecino hace rato que se rasga las vestiduras por Bolivia y reitera ser ‘hermano’, ‘socio’ y hasta ‘protector’; el propio presidente Lula repite tal prédica en cuanto encuentro tiene con bolivianos. ¡Ah!, pero la verdad está muy alejada de tales idílicas expresiones. Brasil hace sentir su ‘subimperialismo’ cada vez que puede, presiona en todos los frentes, no ayuda a Bolivia para nada en la búsqueda de soluciones constructivas a la solución de nuestro enclaustramiento marítimo, fue el principal impulsor del nombramiento del ex canciller chileno José Miguel Insulza en la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos (OEA), torpedea a Bolivia desde hace rato en el Fondo Financiero para la Cuenca del Plata (Fonplata) y, en fin, actúa como si fuera un prepotente aspirante a potencia frente a un candidato a vasallo. Sin ir muy lejos, todavía resuenan las palabras del ex embajador brasileño que expresó frases impropias de su investidura –y de un buen diplomático– cuando Bolivia intentaba subir el impuesto a los hidrocarburos y aprobar la nueva ley del sector. Y hablando de hidrocarburos, aquí es donde más se nota el doble discurso de quienes hoy conducen Brasil en lo que respecta a Bolivia. Cuando se le antoja, Petrobras actúa con la frialdad de cualquier multinacional y hasta amenaza veladamente de mil maneras. Por otro lado, y a raíz del legítimo deseo compartido por todos los bolivianos de recuperar la plena soberanía sobre los recursos naturales, la petrolera brasileña, por un lado, se hace la ‘víctima’ y, por el otro, ofrece zanahorias y da a entender que tiene un garrote guardado. Y todo esto –cabe presumir– con la complacencia de Brasilia, ya que una compañía estatal no podría actuar ausente de una política de Gobierno. Si el caso de Brasil –quedando mucha tinta en el tintero– es lamentable, de ahí podemos pasar por todo el circuito de países ‘hermanos’ y ver que cada cual, donde puede y cuando puede, no actúa en pro de Bolivia, aunque formalmente diga lo contrario. El único que se salva es Uruguay, pequeño gran país que siempre ha tenido con nosotros una conducta digna. Todos los demás, en mayor o menor grado, terminan al final bombardeando a Bolivia directamente, indirectamente o perjudicando a los bolivianos que viven en sus territorios, como también retaceando apoyos cruciales a la hora de la verdad. Por eso la pregunta para nuestra Bolivia: ¿dónde están los amigos? Parece que en ninguna parte... Estamos solos, como siempre lo hemos estado en las pruebas duras de nuestra historia. Mayor razón entonces para mantenernos unidos y no hacer caso a los cantos de sirena de quienes proclaman amistad y luego no la verifican con la contundencia de los hechos. El caso brasileño es por demás decepcionante. Si hubiera otra visión en ese país, la visión estratégica que algún día los caracterizó, distinta sería su actitud; hoy prima en el vecino una manera mezquina de ver las cosas. El mar de fondo: nuestro gas y los precios baratos que los brasileños pretenden seguir pagando, aunque esto espero que pronto cambie y en beneficio de Bolivia.

Dr. Agustín Saavedra Weise © Derechos Reservados 2005
Santa Cruz - Bolivia