Importante: control de robo y fraude internos

Agustín Saavedra Weise

16-06-2006

Recientemente, y bajo los auspicios de la Asociación de Bancos Privados de Bolivia (Asoban), estuvo en nuestro país el reconocido experto internacional en seguridad Carlos Ramírez Acosta, de nacionalidad mexicana. Este talentoso especialista dictó un importante seminario dedicado a la prevención y la investigación del fraude y robo internos. Si algo preocupa hoy en día a las empresas privadas y a los gobiernos –de cualquier magnitud y dimensión– es el tema de referencia. Desde el inocente ‘traslado’ de hojas, fotocopias y lapiceras desde la oficina hacia el domicilio particular de ‘x’ empleado, hasta el fraude o el robo en gran escala mediante sofisticados sistemas informáticos y de espionaje electrónico, la posibilidad de que una empresa o sector gubernamental sea objeto de algún tipo de maniobras delictivas originadas en su propio seno, existe en todas las dimensiones posibles. No es privativo de ningún ámbito en particular, y de lo que se trata ahora es de prevenir este tipo de situaciones, en lugar de tener que enfrentarlas una vez ocurrido el hecho y con el consiguiente daño producido. Sobre estos temas se explayó el seminario, que abundó en diversos e interesantes tópicos, los que presumo han sido de gran utilidad para los participantes, quienes seguramente los aplicarán luego en el control interno de sus respectivos lugares de trabajo. La prevención del robo interno es importante, primero por los costos involucrados y, luego, por elementales razones de seguridad o secreto (comercial, oficial, industrial, etc.) que puede ser violado y, por tanto, potencialmente usado ilícitamente por terceros si se consuma el delito. Para comenzar, Ramírez señala que por cada dólar defraudado se terminan gastando cinco dólares adicionales. Ése es el costo extra aproximado de la consiguiente investigación, procedimientos legales, etc. Moraleja: mejor prevenir que curar, sale más barato. Por otro lado, existe lo que se llama el ‘triángulo del hurto’, formado por la oportunidad (o estímulo), la necesidad (real o inducida) y la autojustificación (“total, nadie se va a dar cuenta” o “éstos se lo merecen”). Está en las técnicas enseñadas por el mexicano ayudar a detectar tempranamente determinados síntomas que alerten a la empresa acerca de la presencia de un potencial ladrón o defraudador y, en la medida de lo posible, que permitan prevenir el hecho antes de que se produzca. Vivimos una era globalizada plagada de oportunidades, pero también de tensiones de todo tipo. Desde asfixiantes apremios económicos hasta agudas depresiones o conflictos emocionales, agregando a ello la simple codicia, pueden ser acicates para intentar defraudar o robar en el lugar de trabajo. El fenómeno ocurre en todas las latitudes y cada vez se hace más agudo, pero al mismo tiempo técnicas como las enseñadas por Ramírez ayudan en la prevención y han probado ser particularmente exitosas. Interesante el seminario de Asoban y de enorme actualidad. Vale la pena hacer algo similar en el futuro cercano y ampliar el panorama de participantes en la comunidad nacional, para que se comprenda y controle mejor un fenómeno del momento, que es dolor de cabeza de gobernantes y empresarios en todo el mundo: el auge de los mecanismos de robo y fraude internos, que van –en amplia gama– de lo más inocente a lo más tremendo.

Dr. Agustín Saavedra Weise © Derechos Reservados 2005
Santa Cruz - Bolivia