Geografía: factor esencial para la estrategia

Agustín Saavedra Weise

23-06-2006

Ni siquiera en la era presente de misiles nucleares, satélites y la Internet, la vieja geografía ha podido ser dejada de lado. Antes el marco geográfico era relativamente estático, mientras que hoy la moderna tecnología lo ha convertido en algo dinámico; ahora resulta posible adaptar y modificarlo según conveniencia y posibilidades. No obstante estos innegables avances, la geografía es muy importante en el análisis estratégico y aún sigue siendo inmutable a corto plazo. Etimológicamente, estrategia significa conducir ejércitos (por ‘stratos’ y ‘agein’, ejército y conducción respectivamente). En griego, ‘estrategos’ significaba también lo que hoy llamamos ‘general’. El concepto ha ampliado enormemente su campo, ya que es común referirse a la estrategia en los negocios, en la diplomacia, en la política y hasta en los asuntos personales. En este sentido, estrategia es el conjunto de pasos planeados que se dan para conseguir un objetivo en función de las necesidades y los recursos con que se cuenta, como también en función de los posibles movimientos del oponente, sobre todo cuando hay confrontación (militar, electoral, deportiva, etc.). Mientras tanto, la táctica es el conjunto de secuencias menores, los ‘minipasos’ que damos en coordinación con los fines estratégicos. Si por un lado tenemos la geografía y por el otro la estrategia, veamos ahora cuáles son sus vinculaciones. En el plano interno, resulta obvio que una estrategia de desarrollo nacional o regional deberá necesariamente tomar en cuenta el factor geográfico. Habrá que construir carreteras y efectuar previamente los estudios de suelo; puentes y otras obras de arte serán programados en relación directa con la geografía; los polos de crecimiento a instalarse tendrán que ser coherentes con las condiciones geográficas para el desarrollo de las nuevas industrias, nuevos cultivos, etc. En el plano internacional, las estrategias integracionistas entre países tendrán también mucho que ver con la geografía. La estrategia diseñada al efecto por un país, dos países o varias naciones, tendrá que conciliar criterios entre el plan –que es la estrategia en definitiva– y los aspectos geográficos, tratando de balancear ventajas y desventajas en función de los objetivos globales. Por ejemplo, para construir una represa binacional, habrá que examinar –aparte de los aspectos intrínsecos que hacen a la estrategia (financiamiento, ingeniería y otros)– las relaciones geográficas mediante estudios de factibilidad adecuados; si se inunda una zona, con el dique a crear deberá estudiarse la manera de evitar perjuicios o hacerlos mínimos, y así sucesivamente. También en el análisis del poder nacional, en su rivalidad con otros poderes nacionales, o sea, cuando se trata del conflicto y no de la cooperación, la relación entre estrategia y geografía es importante. Desde los estados más pobres hasta las grandes potencias, todos se ven obligados a ‘dimensionar’ su concepto estratégico contemplando la geografía y analizando los obstáculos que ella plantea o la forma en que el progreso científico los puede anular, como asimismo ponderando ventajas y desventajas. Las ideas estratégicas han variado sobre la base del énfasis que se le ha dado a alguna de las particularidades geográficas. En este sentido, son clásicas las distinciones entre poder terrestre, aéreo y marítimo en la relación entre estrategia y geografía cuando ésta se realiza a escala militar, pero ésa será ya otra nota en el futuro, pues el espacio es implacable hasta en la página de los colaboradores. Tomemos nota, sí, de algo elemental: no hay estrategia posible sin geografía. Sin el conocimiento de la superficie terrestre, de los mares, las montañas, los ríos y los valles no se puede planificar nada. No hay estrategia que valga si no se tiene la geografía como ingrediente sustancial.

Dr. Agustín Saavedra Weise © Derechos Reservados 2005
Santa Cruz - Bolivia