Cultivos de coca y posibilidad de cambio

Agustín Saavedra Weise

20-01-2006

Hace ya casi 16 años –febrero de 1990– publiqué en La Nación de Buenos Aires una nota titulada Coca, inversión y desarrollo. Pasado el tiempo, ante lo poco que se ha hecho hasta ahora y frente al problema que deberá enfrentar el nuevo Gobierno sobre este tema de alto voltaje, me permitiré repetir y resumir algunos de los razonamientos de esa época, que tal vez conservan algo de validez en nuestros días.
“Guste o no, Bolivia se encuentra dentro del lóbrego círculo del narcotráfico (...) se halla sujeta a una serie de mecanismos de control e interdicción que, con mayor o menor fuerza, impone la comunidad internacional (...). Por otro lado, las acciones gubernamentales para disminuir el tráfico de drogas se realizan en Bolivia con grandes esfuerzos y poca ayuda externa (...). Dentro de este panorama existe el hecho objetivo, real, tangible, de que Bolivia es un importante productor de hojas de coca, materia prima esencial para el alcaloide, y si bien hay un consumo interno ancestral de dicha hoja, las cosechas son superiores al uso normal. Esto último es lo verdaderamente preocupante y que debe ser eliminado”.
“Si los campesinos bolivianos cultivan coca en exceso, lo hacen esencialmente por un problema económico, ya que es la única cosecha que les resulta verdaderamente rentable. Los campesinos ni saben lo que se hará con la hoja ni les interesa. Ellos sólo tienen la certeza de que alguien les comprará su producción y les pagará bien; lo que suceda luego lo desconocen o, sencillamente, no les interesa (...). Lo mismo podría pasar con un campesino europeo o estadounidense, que solamente vería el lado económico de su subsistencia sin adentrarse en otras disquisiciones”.
“Es mucho más fácil la solución del problema en Bolivia por la sencilla razón de ser solamente de naturaleza económica y no ofrecer los ribetes especiales de violencia de otras latitudes. Lo que debe afrontar entonces la comunidad internacional es dicha vía de solución económica, que mediante acuerdos amistosos firmados con Bolivia podría significar un cambio cualitativo de grandes consecuencias. Una inversión adecuada de EEUU y otros países crearía condiciones necesarias para un auténtico desarrollo alternativo que elimine para siempre el cultivo en exceso de hojas de coca”.
“En Estados Unidos hay enormes conglomerados agroindustriales que podrían invertir masivamente en Bolivia para generar el mencionado cambio cualitativo. Se les podría conceder en su propio país franquicias de naturaleza tributaria para estimularlos a inyectar capitales (...). A medida que las inversiones rindan frutos, la producción disminuirá y los nuevos cultivos, que obviamente también deberán tener en el largo plazo garantías de compra y precios adecuados, cambiarán el panorama nacional y disminuirán –o eliminarán– la fuente básica de la cocaína”.
“El resultado final será una Bolivia distinta, con una nueva fisonomía rural y con grandes inversiones externas prácticamente consolidadas. Al haber inversión habrá desarrollo y se eliminará el narcotráfico. Negociar con las naciones consumidoras y hacerles entender que éste es el mejor camino, es el desafío que Bolivia tiene por delante”.
“Resulta vital que EEUU, en particular, comprenda que, a la larga, un plan de inversiones agropecuarias en Bolivia le resultará infinitamente más barato que lo gastado en costosas operaciones represivas que nunca van al fondo de la cuestión. Fácil es echarle la culpa al pobre, difícil es para el rico reconocer su culpa; rompamos el círculo vicioso y que entren los inversores en Bolivia. No hay otra salida, o al menos esta propuesta es, de lejos, quizá, la más conveniente para el pobre (los bolivianos) y para el rico (los consumidores)”.
Algo de lo escrito hace tiempo, creo modestamente que puede servir para el presente e inmediato futuro en este todavía flamante 2006. En este sucio tema de la droga, todos debemos aportar para ayudar así a eliminarlo de la agenda nacional.

Dr. Agustín Saavedra Weise © Derechos Reservados 2005
Santa Cruz - Bolivia