Bolivia, ¿socio pleno del Mercosur?

Agustín Saavedra Weise

27-01-2006

Como ya lo expliqué sobradamente en otras oportunidades, la presencia de Bolivia en el Mercado Común del Sur (Mercosur) no es novedad. Nuestro país estuvo presente desde el primer comunicado de marzo de 1991, cuando se firmó el Tratado de Asunción, que dio origen a ese esquema integracionista. Luego, la presencia boliviana se amplió hasta llegar a ser Estado libre asociado, posición que comparte junto con Chile. Los miembros originales del Mercosur son Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, a los que se les ha agregado Venezuela últimamente.
Es en este contexto donde han venido a renovarse las invitaciones para que Bolivia pase a ser miembro pleno del Mercosur. Las respuestas ante estas invitaciones han sido hasta ahora –me parece bien– prudentes y cautas. Cabe continuar por ese sendero antes de tomar decisiones apresuradas que podrían lamentarse luego.
A mí me preocupa fundamentalmente que Bolivia ingrese al Mercosur como miembro pleno y que, en lugar de tener mejores oportunidades, pierda las actuales o se encuentre en una condición casi de ‘pongueaje’, como en la que lamentablemente se encuentran involuntariamente Paraguay y Uruguay frente a sus socios mayores, sin recibir hasta ahora beneficios tangibles. Es más, ante el neto dominio brasileño, hasta Buenos Aires ha debido resignarse a ser el Canadá del Mercosur y dejar la batuta en manos de Brasilia. A Paraguay y Uruguay se les da poco y se les exige mucho. Basta ver el lío armado actualmente con las papeleras uruguayas que se construyen en Fray Bentos, zona fronteriza con la provincia argentina de Entre Ríos.
Ya mencioné en una nota anterior que la falta de visión estratégica de Brasil y Argentina, en lo que respecta a Bolivia, era lamentable. Por tanto, tomando en cuenta este doble discurso, las actitudes de Brasil y Argentina deben verse en el terreno de las cosas concretas y no en el palabrerío. Mientras sus líderes cacarean ‘apoyos’ a Bolivia, en la vida real argentinos y brasileños hacen todo lo posible por torpedear a Bolivia con la comercialización de su soya, en el Fondo Financiero para el Desarrollo de la Cuenca del Plata (Fonplata), en la Hidrovía, con migraciones, etc. Cuando los mandatarios comiencen a ser coherentes veremos. Mientras, Lula y Kirchner merecen mi tarjeta amarilla por estas actitudes, ya que o no saben lo que hacen los de abajo o simplemente hablan ‘pour la gallerie’. En concreto, la ayuda a Bolivia no se nota.
Como decía Orwell en Rebelión en la granja por boca de uno de los chanchos dominadores: “Todos los animales son iguales pero algunos son más iguales que otros”. Léase en este contexto la escala de ‘igualdad mercosurista’: Brasil, el amo; Argentina, el mayordomo, y luego los dos forzados ilotas (que casi no se los toma en cuenta salvo para humillarlos) son Paraguay y Uruguay. ¿Y en ese grupo quieren que entre Bolivia? ¿Cómo? ¿Como el ilota mayor tal vez? ¿Como el peor de los ilotas probablemente? ¿O tal vez como el ilota ingenuo abastecedor de gas barato? Mientras Lula y Kirchner prometen el oro y el moro, a Bolivia –reitero– se la dan ‘con tutti’ en lo que se les ocurra. Y éstos son los ‘amigos’...
Por este simple pantallazo se percibe claramente que hay que hacer un análisis profundo antes de caer en las redes del Mercosur. Si Bolivia ingresa, todo tiene que estar atado y bien atado, no dejar resquicio para las frustraciones. Si no ingresamos, tal vez sea mejor. Igual seguiremos siendo el nexo entre los Andes y la Plata, el Amazonas y el Chaco. Ésta ha sido, es y será nuestra vocación diplomática: el ser tierra de contactos, bisagra de la integración regional. Y en este papel pondremos nuestras condiciones, sin subordinarnos pero con espíritu solidario. No precisamos socios que en lugar de ayudar a Bolivia nos hagan la vida imposible.

Dr. Agustín Saavedra Weise © Derechos Reservados 2005
Santa Cruz - Bolivia