EMERGEN LAS POTENCIAS DEL FUTURO

Agustín Saavedra Weise

05-08-2005

Recientemente me referí a los países del llamado Grupo BRIC: Brasil, Rusia, la India y China. Expliqué que estaban ‘de moda’ en la comunidad internacional. De los cuatro países BRIC, solamente uno es potencia tradicional (Rusia) mientras que el resto son potencias emergentes. Ahora el mundo comienza a escudriñar este nuevo campo: el de las posibles flamantes fuerzas en la política mundial.
El fin del siglo XIX marcó el principio del ascenso alemán y el inicio del pasado siglo XX el de Estados Unidos. En este primer lustro del siglo XXI ya se perfilan nuevos e importantes actores.
China y la India no son novedad, sobre todo por sus inmensas poblaciones que ya superan entre ambas los dos mil millones de personas. A ello debe agregarse su creciente desarrollo, aunque éste todavía está trabado por poderosas fuerzas estructurales derivadas del atraso y de las desigualdades de ingreso. Brasil hace tiempo que aspira a ser potencia emergente y con todas las dificultades del presente, la tendencia es innegable. Tiene recursos, territorio y población para pretender ser algo más que la locomotora sudamericana. No en vano está peleando un puesto permanente en el futuro reformado Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Pero hay otros países que se afirman en el escenario mundial. Entre ellos podemos citar a Indonesia y Sudáfrica. Cada uno de ellos tiene escenarios propicios para su crecimiento y consolidación como potencias nuevas, aunque sin el peso tradicional de una Rusia o los pesos intrínsecamente considerables de China y la India. En el continente negro, Sudáfrica es para todos los fines el equivalente de lo que es Estados Unidos en el hemisferio occidental.
Por otro lado, los analistas no descartan alianzas entre algunos países de Asia –tales como Japón, Singapur, Taiwán, Tailandia y Malasia– que sirvan de contrapeso a una China en irrefrenable ascenso.
En estos esquemas –mitad silenciosas pugnas exógenas y mitad cambios cualitativos internos– de países que buscan nuevos lugares bajo el sol, la vieja geopolítica nos da otra vez una clara advertencia: la lucha por los recursos naturales, agua y energía, se intensificará con el surgir de las potencias emergentes. El espacio, la capacidad territorial, será cada vez más importante en los nuevos escenarios, pues brindará posibilidades a quienes lo tienen y se las negará a quienes carecen de él.
Ello puede acrecentar tensiones internas en esos propios Estados y en el contexto internacional.
En el marco de un mundo unipolar dominado por EEUU y con un segundo círculo formado por las naciones tradicionalmente poderosas y otrora poderosas que ahora conforman la Unión Europea, añadiendo la Madre Rusia y el caso peculiar de China, surgen ahora nuevas fuerzas en la política planetaria que, al trascender sus límites naturales de influencia, aspiran a ser algo más en el concierto de las naciones.
Los años que vendrán nos dirán si Indonesia, Brasil, Sudáfrica, un renovado Japón, Australia, Canadá, inclusive tal vez una Argentina revitalizada, puedan ser piezas importantes en el ajedrez geoeconómico y en la política mundial.

Dr. Agustín Saavedra Weise © Derechos Reservados 2005
Santa Cruz - Bolivia