Tucídides y el origen de los conflictos

Agustín Saavedra Weise

04-11-2005

Fue grato para este columnista cuando el amigo Roberto Barbery Anaya citó a Tucídides en una de sus interesantes notas. Creo que saber algo acerca de este hombre es importante y no sólo en la esfera general; también para entender mejor el porqué de la naturaleza violenta del ser humano, las razones de los conflictos, los motivos profundos que originan una pelea o una guerra abierta.
Algunos neurólogos han manifestado que el sistema límbico es la causal de la violencia, que es innata en el ser humano. Sin entrar en detalles técnicos, el sistema límbico está compuesto por un conjunto de estructuras en el cerebro medio y cuya función está relacionada con las respuestas emocionales, el aprendizaje y la memoria. Nuestra personalidad, nuestros recuerdos, en definitiva, el hecho de ser como somos depende en gran medida del sistema límbico. Veamos ahora qué nos dice el griego.
Tucídides nació en Atenas alrededor del 460 a.C. y se presume que murió en el 411 a.C. En sus escasos 49 años de vida sentó las pautas de la ciencia histórica, tal como la conocemos hoy. Si bien se dice que Herodoto es el ‘padre’ de la historia, el hecho real es que éste no menos talentoso autor tenía la tendencia de entremezclar mitos y leyendas con narraciones verdaderas. No así Tucídides, que de partida se dedicó solamente a lo real, a lo que vio y escuchó. Esto es particularmente notorio en su monumental Historia de la Guerra del Peloponeso, ya que fue testigo y actor de los acontecimientos que comenta. Ese gran conflicto entre las dos principales ciudades griegas –Atenas y Esparta– duró 27 largos años (del 431 al 404 a.C.) y sentó las bases de varias enseñanzas, válidas inclusive ahora en el tercer milenio.
Desde el punto de vista geopolítico, la guerra del Peloponeso fue una verdadera ‘miniguerra mundial’ entre una potencia marítima (Atenas) y sus aliados contra una potencia terrestre (Esparta) y sus otros aliados. Atenas terminó derrotada.
Pero más allá de lo fascinante de ese antiguo enfrentamiento y de sus consecuencias, lo interesante es rescatar las ideas centrales de Tucídides en torno a los elementos que provocan un conflicto. Él los agrupa en tres conceptos: miedo, honor e interés. De cada uno de ellos puede deducirse un subconjunto bastante grande de temas, ya que son conceptos globales. Esta tríada sigue estando plenamente vigente.
Por encima de la lamentable violencia interna de los humanos, es un hecho que siempre estaremos dispuestos a pelear cuando cualquiera de esos tres sentimientos –miedo, honor e interés–, o su combinación, se encuentre presente. Objetiva o subjetivamente, la reacción nos impulsa a luchar, sea como individuos, como agrupaciones tribales o como naciones organizadas.
Sí, Tucídides no solamente fue un gran historiador. También sentó las bases esenciales para una teoría de la estrategia y para la teoría del conflicto. Sus conceptos siguen siendo utilizados hasta hoy y vale la pena tenerlos presentes. Miedo, honor e interés, he aquí el trío que desata la violencia que de por sí ya todos los humanos llevamos dentro, aunque ya pocos (casi nadie) se baten por el honor, comprendidas naciones e individuos...

Dr. Agustín Saavedra Weise © Derechos Reservados 2005
Santa Cruz - Bolivia