Manifestaciones, ‘popularidad’ y fascismo

Agustín Saavedra Weise

10-06-2005

Mariano Grondona escribió recientemente en La Nación de Buenos Aires algo que vale la pena glosar y luego comentar, sobre todo en función de lo vivido en Bolivia durante las últimas semanas.
El columnista expresaba lo siguiente: “Pueblo es todo el pueblo, con sus mayorías y sus minorías dentro. Cuando el pueblo se expresa según los procedimientos constitucionales, no hay sobre él poder alguno en la democracia... Cuando minorías militares o tumultuosas derrocan gobiernos democráticos en nombre del pueblo, usurpan la soberanía democrática. La pueblada no sólo distorsiona el papel del pueblo. Es, en su esencia, antidemocrática. También Mussolini presentó su famosa marcha sobre Roma en los años 20 como una manifestación popular. ¿Eran populares, también, las SS y las SA de Hitler? Suele decirse que la mejor treta del diablo es hacernos creer que no existe. La mejor treta de los promotores de las puebladas del Cono Sur es hacernos creer que encarnan al pueblo. Ellos gritan contra el fascismo, pero en el fondo lo son”.
Y esto que lúcidamente pinta el analista argentino, es lo que sucede en Bolivia, donde ahora vivimos todos en jaque y en tensión por obra y gracia de los llamados ‘movimientos sociales’, que no son otra cosa que grupos de activistas que ganan calles y caminos, bloquean y molestan a todos, pero tienen la audacia de actuar como si fueran el pueblo y asumen su representatividad, que ciertamente no tienen. Sólo en las urnas podrán determinar si lo que dicen es apoyado popularmente o no; unos cuantos miles de manifestantes en las calles de una ciudad topográficamente vulnerable –como es La Paz–, fácil de ser sitiada y bloqueada, hacen que se crea que hay ‘multitudes’ cuando no las hay. La verdadera multitud boliviana, la llamada ‘mayoría silenciosa’, quiere trabajar y vivir tranquila, quiere orden y garantías para trasladarse de un lado a otro.
Lo lamentable es que son estos señores que predican violencia quienes se llaman ‘populares’, cuando en realidad no lo son, pero eso sí: tienen una característica fascistoide, claramente basada en la amedrentación y en la arbitrariedad. Se dicen ‘revolucionarios’; en la práctica son aprendices de las tristemente célebres tropas de asalto nazis, como bien explica nuestro citado Grondona en un razonamiento que considero muy válido para la hora boliviana presente.
Desenmascaremos a los promotores y actores de este nuevo tipo de neofascismo, habilidoso sin duda por no parecerlo (como en la artimaña del diablo), pero dramáticamente verdadero en consecuencias y efectos. El auténtico pueblo tiene mucha paciencia, pero hasta ésta llega a un límite. Si la escalada fascista disfrazada de populismo sigue su letal espiral, sería lamentable que las artificiales pobladas del momento se vean enfrentadas con la verdadera poblada de gente indignada y cansada de tanto sufrimiento e incomodidades.
Empero no hay que darle el gusto a estos fascistas disfrazados que buscan generar sus artificiales ‘martirologios’; es preferible aguantar un poco, no se debe caer en su juego. En las urnas tendrá lugar el verdadero y mejor enfrentamiento. Y a ellas, a las urnas, habrá que acudir pronto si la cosa sigue así.

Dr. Agustín Saavedra Weise © Derechos Reservados 2005
Santa Cruz - Bolivia