Se revaloriza un ex imperio

Agustín Saavedra Weise

03-06-2005

Ya he comentado en varias ocasiones lo lamentable del doble discurso de Argentina y Brasil con respecto a Bolivia. El tema va desde la falta de una visión estratégica de ambos países hacia Bolivia, hasta las cosas más nimias. Ahora, con Lula y Kirchner, creo que se llegó al punto más ‘trucho’ de las relaciones.
Remontemos la mira a octubre de 2003. ‘Preocupados’ por el drama que se desarrollaba en el altiplano boliviano, los mandatarios de Argentina y Brasil mandaron sendos observadores como potenciales intermediarios. En su momento eso se vio como un gesto de buena voluntad americanista. Luego, y a su turno, cada uno de los presidentes poco menos que se declaró protector de Bolivia y de su democracia; ambos prometieron apoyar por completo a nuestro país. ¿La realidad? ¡Totalmente diferente!
Hay numerosos casos, pero podemos citar solamente algunos, pues el espacio no permite mucho. El problema del Fondo Financiero para el Desarrollo de la Cuenca del Plata (Fonplata) es uno de los típicos. Con los traslados masivos de funcionarios desde la sede boliviana hacia Asunción, traslados digitados por Brasil y apoyados de manera entusiasta por Argentina, ya se generaron acciones contradictorias con las promesas de los presidentes Lula y Kirchner.
En el tema del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), el cálido apoyo al candidato chileno por parte de Lula y Kirchner nos exime de mayores comentarios.
En el controvertido asunto de los hidrocarburos, desde un primer momento Brasil mostró sus garras subimperialistas de varias maneras, hasta con impropias expresiones de su representante diplomático. Por su parte, Petrobras y la ministra de Energía brasileña continuamente amenazan o envían crípticas declaraciones, al mejor estilo de los voceros de cualquier fría multinacional, que no es lo que corresponde a la empresa estatal de un país presuntamente fraterno. Del lado argentino hay expresiones un poco más mitigadas en ese sentido, pero también se presiona de diversas maneras ‘non santas’.
Aun reconociendo la incoherencia nacional en sus negociaciones gasíferas con esos dos vecinos y la necesidad de mantener, sostener y ampliar mercados, el doble discurso y las presiones hacia Bolivia las siente hasta un niño de escuela, menos –según parece– los dos mandatarios y sus respectivos asesores.
Últimamente nos han vuelto a enviar ‘emisarios’. Uno –el brasileño Marco Aurelio García– es el mismo que ya vino antes, mientras que desde Buenos Aires mandaron al piquetero Rudnik, contra los consejos de su propia Cancillería, y con ello causaron un gratuito y justificado malestar. Ahora tal vez manden a otro, pero mientras, el ministro de Defensa Pampuro –aquel que ya habló de la ‘libanización’ de Bolivia tiempo atrás– nuevamente volvió a irritar al anunciar evacuaciones de argentinos y otras medidas precautorias, francamente antipáticas, petulantes y exageradas. No en vano el canciller Siles protestó ante su par, el canciller Bielsa, y en La Paz se convocó al embajador argentino. Eso de patear al caído mientras se grita que se le está ayudando, no es muy edificante...
Hay otros ejemplos de la doble faz de Lula y Kirchner, pero creo que como muestra basta esto. Bolivia sigue sola y desamparada, como casi siempre lo ha estado en su historia. Mayor razón para unirnos y dejarnos de sonseras.

Dr. Agustín Saavedra Weise © Derechos Reservados 2005
Santa Cruz - Bolivia