El nefasto síndrome de la conformidad

Agustín Saavedra Weise

26-08-2005

Como es sabido, síndrome significa el conjunto de elementos que hacen una enfermedad. Si usted tose, le duele la garganta y se siente un poco afiebrado, podríamos decir que tiene el síndrome de la gripe. Pues bien, en esta nuestra Bolivia (algo parecido sucede en toda América Latina) tenemos un conjunto de síndromes colectivos bastante negativos –ya oportunamente me referiré a otros–, pero en esta ocasión quiero mencionar uno en particular: el síndrome de la conformidad. ¿Qué es eso? Simple y llanamente, el gusto por la mediocridad, por quedarse en el ‘más o menos’ sin procurar la excelencia y, peor aún, conformarse con los propios infortunios por el simple razonamiento de que hay otros peores, lo cual cae dentro del viejo refrán “Mal de muchos, consuelo de tontos”.
Veamos. Si me arreglan el auto, siempre quedará una ‘fallita’; hay que volver y volver al taller hasta que la cosa quede bien. No hubo –desde el principio y por efecto de la tendencia de una negativa cultura al respecto– la intención de hacer las cosas a la perfección; es cuestión de cumplir y punto. Del taller mecánico pasemos a cualquier otro lugar: sea trabajo de oficina, consultorio médico, bufete de abogados, arte, oficio o política y con las naturales excepciones del caso, casi todo es más o menos, casi todo es mediocre. Y lo más dañino aún: al que se queja, lo creen chiflado o petulante y llegan a decirle cosas tales como “si no estás conforme, ándate del país”, “no te me vengas a hacer el europeo, acá estamos en Bolivia” y otras zonceras por el estilo. En suma: existe –en la mente plural de la comunidad– un innato sentimiento de que necesariamente ‘no podemos’ hacer bien las cosas y hay que conformarse con el estado actual de la situación. Increíble, pero cierto, ¿no?
A esta funesta predisposición psicológica se le agrega algo más. Si hablamos –otro simple ejemplo– de delincuencia, casi con seguridad desde un alto jefe policial hasta una simple ama de casa dirán: “Ah, pero mal que mal estamos mucho mejor que en San Pablo o Lima”. Léase: el del lado tiene 10 granos y yo tengo cuatro, por tanto me conformo o estoy mejor...
Ni la búsqueda patológica de lo ‘más o menos’ ni el conformismo son buenos para el progreso de una sociedad. Si uno tiene un feo forúnculo, ¡caramba!, debe procurar curarlo de inmediato y no conformarse porque el vecino tiene más de lo mismo. Si alguien no hace bien las cosas, no significa que uno, con un esfuerzo adicional, sí lo pueda hacer.
En la medida en que Bolivia supere esta actitud de mediocridad en su ‘performance’ y de conformismo en sus actitudes, tal vez el país podrá mejorar y cambiar cualitativamente. De continuar con estas pautas mentales y prácticas negativas, solamente se puede garantizar mayor atraso y una mediocridad cada vez más grande. Lamentable, pero así nomás son las cosas.

Dr. Agustín Saavedra Weise © Derechos Reservados 2005
Santa Cruz - Bolivia