El increíble achicamiento de la madre Rusia

Agustín Saavedra Weise

23-09-2005

Pese a la pérdida de su imperio comunista desde el colapso de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (1991), que ocasionó nada menos que 15 desmembraciones en naciones independientes, Rusia sigue siendo de todas maneras un país formidable. Es, de lejos, la nación más extensa del mundo con sus casi 17 millones de kilómetros cuadrados, superando con creces a su antiguo rival norteamericano, ya que EEUU tiene una superficie de 9.631.000 kilómetros cuadrados, incluyendo Alaska y posesiones de ultramar.
Rica en recursos naturales (especialmente petróleo y gas natural), la madre Rusia sigue siendo un puntal militar importante; aún conserva un vasto arsenal nuclear. Por otro lado, enfrenta problemas de diversa naturaleza que demorarán décadas en solucionarse. Muchos escribieron la transición del capitalismo al socialismo, pero como manifesté en una nota alusiva 14 años atrás nadie escribió la historia al revés y el camino es evidentemente duro, difícil; se lo transita mediante la técnica de prueba y error, no queda otra. Sin embargo, el antiguo reino de los zares está teniendo grandes tasas de crecimiento, y luego del desastre financiero de 1997 ha retomado la senda del desarrollo, aunque todavía le falta mucho trecho para lograr un mejor equilibrio entre recursos, ingresos y calidad de vida.
Pero donde Rusia camina hacia atrás, como el cangrejo, es en el tema de las personas. Según datos de agosto de 2005, este gigantesco país apenas tiene hoy 143 millones de habitantes y su tasa de crecimiento de población es negativa en un 0,37%, lo que hará descender progresivamente ese ya escaso número de habitantes en relación con tan grande territorio. En contraste y también con base en datos de agosto último, Estados Unidos ya supera los 295 millones de habitantes y en poco tiempo llegará a 300 millones. China y la India son los Estados más poblados del mundo, ambos con cifras superiores a los mil millones de habitantes, seguidos de la Unión Europea con más de 400 millones de seres. Por otra parte, Brasil e Indonesia ya superan a Rusia en número de habitantes.
Lo paradójico del achicamiento ruso en términos de habitantes es que contradice a su propia historia. Este inmenso país, prisionero de su geografía y en permanente búsqueda geopolítica de mares cálidos que nunca pudo alcanzar, fue famoso por su capacidad para reclutar millones de hombres y librar así batallas de desgaste contra enemigos más poderosos tecnológicamente o mejores en materia estratégica, pero que no contaban con la masa de soldados que Rusia podía acumular y renovar en sucesivas olas. Fue de esta manera que Rusia derrotó a la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial y en el pasado fue capaz de remontar otras adversidades militares, siempre por la ventaja de contar con una capacidad casi infinita de abastecer con hombres a sus ejércitos hasta destruir al enemigo por simple cansancio e imposibilidad de competir numéricamente. Esto ya no es posible ni lo podrá ser en el cercano futuro.
Con una Rusia disminuida y con tendencia progresiva a quedarse con menor cantidad de pobladores, la importancia relativa de la ex superpotencia en el mundo decrece de forma alarmante, sobre todo desde el punto de vista de la cantidad y distribución de los recursos humanos.
No sé si el liderazgo en el Kremlin ha tomado nota de la actual situación, pero descuento que la misma debe ser legítimo objeto de preocupación. Una madre Rusia achicada por el fin de la URSS y ahora con la sumatoria de un achicamiento progresivo de su base de población, tendrá que tomar medidas de alguna naturaleza para revertir este perverso fenómeno, el que deja atrás –en la bruma de glorias pretéritas– la tradición cuantitativa de los rusos, que obviamente ya no es tal.

Dr. Agustín Saavedra Weise © Derechos Reservados 2005
Santa Cruz - Bolivia