El gran Alexis de Tocqueville

Agustín Saavedra Weise

15-07-2005

Alexis-Charles-Henri Clérel de Tocqueville nació en París el 29 de julio de 1805 y falleció en el mismo lugar el 16 de abril de 1859. En sus 54 años de vida marcó un hito decisivo en el pensamiento político occidental, sobre todo en la manera de interpretar la democracia sobre la base del profundo estudio que realizó durante su permanencia en Estados Unidos, donde forjó su monumental obra Democracia en América (1835). Amante de la libertad, Tocqueville escribió también a fines de su vida el libro El viejo Régimen y la Revolución (1856).
Muchas veces citado y pocas veces leído, Tocqueville es un referente necesario –aun en este pleno tercer milenio– para entender muchas de esas cosas tan peculiares que suceden en Estados Unidos y en al ámbito global de las naciones democráticas. Yo mismo recuerdo que a fines del año 2000, y en medio del empantanamiento electoral entre los candidatos Al Gore y Bush, cité una visionaria expresión del gran Alexis: “Difícilmente se plantee cualquier cuestión política en Estados Unidos, que no se resuelva más tarde o más temprano en una instancia judicial”. Como todos sabemos, fue la Corte Suprema de Justicia el órgano que dirimió el diferendo por los votos en el estado de la Florida, y así terminó de presidente el actual mandatario, George Walker Bush.
El joven Tocqueville anotaba todo, entrevistaba gente, comparaba paisajes y emitía juicios certeros. Es digno de admiración lo hecho en su época. Inclusive predijo que siempre habría problemas en Estados Unidos entre blancos, negros e indios nativos y que ello sería un grave inconveniente para la joven democracia. Recordemos que todavía había esclavitud. La Guerra de Secesión (1861-1865) y lo sucedido hasta ahora reivindican el espíritu profético de Tocqueville. También predijo la rivalidad entre Rusia y EEUU.
Como un modesto homenaje al bicentenario del nacimiento de este pensador francés, creo que lo mejor es reproducir algunas de sus expresiones, que bastan para acercarse a este personaje que me permito recordar.
“Es más fácil para el mundo aceptar una simple mentira que una verdad compleja”.
“Habrá siempre dos cosas muy difíciles para una nación democrática: comenzar una guerra y terminarla”.
“Aunque la sociedad haga lo posible por mantener la igualdad, el orgullo personal de cada individuo lo impelerá a escapar de ese nivel común y de alguna manera creará una desigualdad en su propio provecho”.
“El poder de la prensa viene inmediatamente después que el poder del pueblo”.
“La vida debe encararse con coraje”.
“La prensa es, por excelencia, el arma democrática de la libertad”.
“La igualdad genera en el ser humano el gusto por las instituciones libres”.
“La igualdad hace que la gente ame la independencia, pero también los puede llevar a la servidumbre”.
“La mayoría de las revoluciones son causadas por el deseo de mantener desigualdades o por la voluntad de destruir desigualdades”.
“Lo que eleva el alma permite tener éxito en tareas diversas. Si se ignora el alma, uno pierde la habilidad de disfrutar y adquirir placeres físicos”.

Dr. Agustín Saavedra Weise © Derechos Reservados 2005
Santa Cruz - Bolivia