AeroSur dice su verdad

Agustín Saavedra Weise

25-11-2005

Dos semanas atrás critiqué a AeroSur por algunas cancelaciones de vuelos. Una franca charla con su presidente –Humberto Roca– y con uno de sus principales ejecutivos –Horacio Grundy– amplió mi perspectiva, obligando éticamente a divulgar la información producida.
La falta de comunicación fue hidalgamente reconocida por los personeros de AeroSur. También dijeron sus verdades, que son contundentes. A continuación, una síntesis de lo expresado por ellos.
“Las empresas aéreas nacionales nos desenvolvemos sin el sitial que el Estado debiera adjudicarles. Al nacer nuestra empresa heredamos tarifas existentes. Nunca existió –ni existe– una política tarifaria que permita operaciones equilibradas con los costos. Se han conseguido mínimos aumentos de la Superintendencia de Transportes, entidad que no cumple su función de velar por el servicio; parece empeñada en destruirlo.
La superintendencia califica a todos por el mismo rasero. Atrasos y demoras –origen de las multas aplicadas– son, en la mayoría de los casos, no atribuibles a nosotros. Súmese otra paradoja: Aasana se niega a proporcionarnos informes meteorológicos para descargar demoras o retrasos. Hay indefensión ante un sistema que sanciona y no funciona.
Mercado: compárese la enorme población de Brasil con nuestros habitantes. Sin embargo, algunas de sus grandes empresas han desaparecido o están en crisis por haber sufrido durante años previos el rigor del control tarifario en rutas domésticas, no permitiendo el juego del libre mercado, tal como sucede en Bolivia desde 1997.
Monopolio en el combustible: el proveedor hace lo que quiere y cuando no llega a Puerto Suárez, simplemente comunica el hecho consumado. Nos vemos forzados a cancelar el vuelo, aguantando la ira de los frustrados pasajeros. Monopolio de servicios de aeropuerto: cobran hasta el aire que se respira. Han logrado de la superintendencia un incremento en sus tarifas de una sola vez y un 150%. Trabajamos para que ‘air bp’ (jet fuel) y Sabsa (aeropuertos) ganen plata. Hay que justificar la capitalización...
Acuerdos firmados por el Estado boliviano definen derechos de operación, frecuencias de vuelos, rutas y libertades del aire consagrados mundialmente. Empero, la soberanía de cada nación está por encima. En el caso específico de Brasil, se obliga a todas las líneas extranjeras con mínimos tarifarios, so pena de sanciones y hasta de suspensión de licencias. No nos oponemos a que otras compañías operen en el país. En el caso brasileño exigimos que se aplique la reciprocidad.
La nueva operadora de esa nacionalidad (Gol) tiene permiso para volar entre Santa Cruz de la Sierra y Campo Grande. Simplemente prolonga un vuelo interno que normalmente pernocta en esa localidad. No hizo ninguna inversión, salvo la publicitaria.
Cielos abiertos: el más grande, Estados Unidos, protege a sus aerolíneas. No es imaginable una Bolivia sin transporte aéreo y no es real la posibilidad de abrir rutas domésticas a empresas internacionales; lo prohíbe la Constitución.
Vuelo a San Pablo cancelado: ni Sabsa ni Aasana alertaron que en Viru Viru un rayo abrió un agujero en la pista. Nuestra aeronave dañó el tren de aterrizaje en dicho pozo. El aeropuerto estuvo cerrado; los itinerarios sufrieron descalabros. Existen casos sobre los cuales no hay ningún control.
Prometemos que la comunicación va a ser más fluida en el futuro. Suplicamos que antes de opinar, movidos a veces por justa indignación, se nos pida nuestra versión. Manifestamos, finalmente, la renovada promesa de mantener un servicio adecuado, esperando que tanto Gobierno como la superintendencia sectorial entiendan, acojan y acompañen nuestras tareas”.

Dr. Agustín Saavedra Weise © Derechos Reservados 2005
Santa Cruz - Bolivia