Santa Cruz marca la línea que seguirá Bolivia.
SEMANARIO PULSO

Al escribir este comentario por pedido de la gente amiga de PULSO, todavía faltan pocos días para el domingo 4 de mayo, fecha en la que se confía prevalezca la cordura entre bolivianos y tengamos un día tranquilo, sin sobresaltos, una verdadera fiesta democrática en el departamento de Santa Cruz y en Bolivia toda.

Hasta el momento, hemos andado de tensión en tensión, con el Gobierno agitando gratuitamente las aguas ante su desesperación, al ver que el referéndum se le escapaba de las manos, y con bronca además, al percibir que en lugar de ser el gran reformista Evo Morales pasará a ser el sepulturero del ancienregime, como ya lo han dicho varios analistas. Las conocidas acusaciones de "divisionismo" y "separatismo" al margen de ser de suyo degradantes, falaces e irreales, han sido machacadas con persistencia por el Gobierno, que observa ahora impotente un escenario de verdadero "cambio profundo", escenario sobre el cual bien podría haber sido Evo Morales el gran organizador y líder, en lugar de convertirse en impotente espectador por no haber tenido la visión estratégica necesaria para percibir que el movimiento hacia las autonomías era tan fuerte en el país como el legítimo pedido de inclusión social de nuestros pueblos originarios. No era cuestión solamente de "algunos oligarcas o terratenientes".

El Gobierno ha apelado una vez más a la Organización de Estados Americanos (OEA), pidiendo poco menos que la intervención directa de ese organismo en Bolivia, y todo con tal de parar el referéndum. Resulta paradójico querer interrumpir un proceso tan democrático como sin duda lo es una votación plebiscitaria; es muy difícil presentar –creíblemente– al referéndum como "atentatorio" a la unidad, como "antidemocrático" y como generador de violencias. Además, conviene recalcarlo, la amenaza de dicha violencia siempre ha venido directamente del Gobierno o de movimientos afines a él. En ningún momento he visto a gente cruceña incitando a actos similares.

Es la simple y sencilla verdad. Y hablando de contexto externo –al que el Gobierno se aferra exageradamente–, Paz Estenssoro decía siempre que los gobiernos se caen desde adentro y se forman desde adentro. Agregaba que, más allá de las influencias internacionales en contra o a favor de un país pobre y dependiente como Bolivia (que no las negaba), las realidades internas, al final, eran determinantes. Hasta este precepto de un astuto político –como sin duda lo era Paz– lo están olvidando los del MAS & Cía., al hacer intervenir a cuanto organismo y nación existe en el globo y generar "apoyos externos".

Creen que con eso ganan algo y la verdad es que puede ser que lo ganen afuera, pero adentro no pasa nada. Seremos los bolivianos quienes dirimamos nuestras cuestiones y lo haremos entre nosotros, pacíficamente, sin injerencias ni presiones, defendiendo la democracia en el marco de la institucionalidad pluralista, con respeto mutuo entre autoridades nacionales y regionales. Por otro lado –es importante destacarlo– de ninguna manera se pretende sustituir al Gobierno, cuya legitimidad nadie cuestiona. Lo que se le ha pedido a las autoridades constituidas es que respeten la ley que juraron cumplir y hacer cumplir y que mantengan el equilibrio de poderes, sostén esencial de la democracia. Evo Morales debe cumplir su mandato; es y será obligación de todos sostener a su Gobierno y a la democracia.

Y hablando de leyes, entrar a esta altura en la repetitiva discusión acerca de lo que es legal o ilegal ya no tiene sentido. Al final, y como siempre ocurre, los hechos políticos configuran nuevas situaciones. Obviamente, el referéndum en sí será un gran hecho político, cuyos resultados y consecuencias no podrán desconocerse, máxime tomando en consideración la inminencia de nuevos referéndums en Tarija, Beni y Pando, sin descartarse el avance autonómico en La Paz, Cochabamba, Chuquisaca, Oruro y Potosí, regiones en las que se están juntado firmas o barajando diversas alternativas de propuestas autonómicas. Una vez más, el departamento de Santa Cruz da hoy el ejemplo; otros seguirán pronto.

Tal como sucedió en el pasado con las regalías, la elección de alcaldes, la lucha por la democracia y la elección de prefectos, Santa Cruz le marca el rumbo al país. Y este rumbo no es de naturaleza personal o carismática, es más bien de tipo institucional. Alguien le reclamó a Santa Cruz en su momento que "piense nacionalmente" y que "ejerza el liderazgo". Pues aquí están las pruebas de la línea nacional que orienta a Santa Cruz, no en función de caudillos o de personas, sino de importantes cambios estructurales en la nación. Y al final, eso es lo importante, eso es lo que queda. Habrá que trabajar mucho para poner en práctica las nuevas realidades que archivarán para siempre al viejo Estado centralista.

Deberá hacerse realidad aquello de la unidad en la diversidad, orientados todos los bolivianos con visión de futuro y en función del interés nacional. Una autonomía solidaria y fraterna entre los bolivianos hay que trabajarla y pulirla, no nace de la noche a la mañana; será fruto del esfuerzo común el convertir al proceso autonómico en algo eficiente, para el país en su conjunto y para todas las regiones de la patria.

Este 4 de mayo será el principio de una jornada que verdaderamente quedará marcada en la historia. Perece el viejo Estado y nacerá un Estado nuevo. La Bolivia autonómica asoma en el horizonte.

 

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