Osvaldo Monasterio: personaje que se agranda con el tiempo

           Osvaldo Monasterio Añez nació en Santa Cruz de la Sierra el 23 de marzo de 1926 y fallecio en Buenos Aires el 23 de agosto de 2011. Si Dios lo hubiera permitido, este martes próximo estaría cumpliendo 95 años. Sus padres fueron Ernesto Monasterio Da Silva y Benjamina Añez Cabello. Casado con la dama cruceña Lesma Nieme Hurtado, tuvo cuatro hijos: Ernesto, Patricia (+), Osvaldo y Fernando. Ahora, más que nunca, cabe el recordar los valores de un ser creativo que también sirvió honorablemente al país como diplomático y parlamentario.

           Genial emprendedor, autodidacta y pionero de la ganadería cruceña de alta calidad genética, Osvaldo (“Pato” para los amigos) fundoó varias empresas e instituciones. Fue también Embajador de Bolivia en España, Senador electo de la República (1993-1997) y Cónsul Honorario de Costa Rica, entre otras múltiples actividades a lo largo de su fecunda vida.

           Osvaldo Monasterio ha sido uno de los más destacados empresarios bolivianos de su generación. Una buena parte de su notable existencia transcurrió mientras el departamento de Santa Cruz sacudía su atraso y progresoó hasta convertirse en la región más productiva de la nación. Su contribución al crecimiento cruceño, al igual que sus aportes a Bolivia como funcionario público, fueron de alta dignidad. La interesante vida de Pato Monasterio es un verdadero ejemplo para futuras generaciones.

           Osvaldo Monasterio Añez participó activamente en el desarrollo del oriente boliviano. Su dinámico accionar emprendedor se cuenta entre los más fecundos del pasado Siglo XX y principios del tercer milenio. Cabe acotar que él y su esposa inculcaron en sus cuatro hijos los valores que lo convirtieron en uno de los empresarios más importantes del país. Y ellos han seguido su derrotero, ampliando con efectividad el horizonte de un grupo empresarial exitoso que hoy brinda significativos aportes a la economía nacional, amén de generar empleos y pagar impuestos.

           A 48 horas de cumplirse 95 años del nacimiento de este insigne cruceño, más allá de estas breves palabras recordatorias, me permitiré reproducir algunas de sus atinadas expresiones, tan válidas hoy como cuando fueron pronunciadas.

           “Nada de lo que he hecho hubiera sido posible sin la invalorable ayuda de mi esposa Lesma y de mis queridos hijos Ernesto, Patricia, Osvaldo y Fernando”

           “En Bolivia hay hombres ricos que deben su fortuna al poder, pero hay otros que se la deben a su esfuerzo”

           “Aprendí y entendí que, así como el trabajo produce dinero, el buen sentido lo conserva”

           “No hay nada más peligroso para una democracia que un supuesto idealista fundamentalista y testarudo”

           “Le pedí a Dios que me enseñe a ser responsable, a no mentir, a respetar los dineros ajenos y a ayudar a mis pares. En ese instante, hice una promesa: no dejaría jamás que atropellos e insultos entre hermanos sucedan en mi familia”

           “La palabra empeñada está por encima de todo”

           “El día más oscuro de nuestras vidas no es aquel en el que hemos perdido nuestra fortuna, sino el día en que hemos perdido el ánimo”

           “Hay que ser más responsable con lo ajeno que con las cosas propias”

           “Santa Cruz, es la región más pujante de Bolivia. Es aquí donde se han llevado a cabo los cambios estructurales más importantes. Nuestra región ha pasado a ser la primera fuente de divisas, la productora principal de alimentos y la mayor generadora de empleo productivo del país”

           

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Publicado en Fecha: 21 de marzo del 2021
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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