Osvaldo Monasterio Añez en el recuerdo

           Osvaldo Monasterio Añez nació en Santa Cruz de la Sierra el 23 de marzo de 1926 y falleció en Buenos Aires (Argentina) el 23 de agosto de 2011. De haberlo dispuesto Dios, mañana estaría cumpliendo 94 años. Osvaldo (“Pato” para sus amigos) fue un verdadero titán en su campo y en su tiempo. Sus padres, Ernesto Monasterio Da Silva y Benjamina Añez Cabello, forjaron su carácter. De su matrimonio con Lesma Nieme Hurtado nacieron cuatro hijos: Ernesto, Patricia (†), Osvaldo y Fernando. Ellos -junto con los nietos- hoy conducen, unidos y con éxito, su legado empresarial. Emprendedor, autodidacta y pionero de la ganadería de alta calidad genética, Pato fundó empresas e instituciones, fue embajador de Bolivia en España y Senador de la República, entre otras múltiples actividades que sostuvo en su fecunda vida. En un aniversario más de la venida al mundo de este querido amigo, he optado por reproducir algunos de sus innumerables dichos y expresiones, que iban desde lo personal hasta lo profético, dada su visión estratégica como enseñanza de vida. A continuación, algunas de sus citas en este modesto homenaje.

           “Con el invalorable aporte de mis hijos, hemos desarrollado como empresa familiar emprendimientos importantes en los sectores de la industria de bebidas, servicios bancarios, procesamiento de carne, comercio en general y medios de comunicación; todos ellos participan con idéntica filosofía empresarial, solvencia y eficacia”.

           “Nada de lo que hice hubiera sido posible sin la invalorable ayuda de mi esposa Lesma y de mis queridos hijos Ernesto, Patricia, Osvaldo y Fernando”.

           “En Bolivia hay hombres ricos que deben su fortuna al poder, pero hay otros que se la deben a su propio esfuerzo”.

           “Hay una cosa importante que les enseñé a mis hijos: no hay que mentir nunca. Yo odio la mentira, porque no nos lleva a nada bueno. La mentira tiene patas cortas, es ruin. Durante toda mi vida me ha ayudado el no mentir. Si no tenía plata para pagar deudas les decía la verdad a los acreedores y pedía que me esperen; así lo hice hasta con gerentes de bancos o socios. Estas enseñanzas se las debo a mi madre Benjamina. Ella y su familia eran gente buena y especial, nunca mentían”.

           “La palabra empeñada está por encima de todo”.

           “El día más oscuro de nuestras vidas no es aquel en el que hemos perdido nuestra fortuna, sino el día en que hemos perdido el ánimo“.

           “Lo más importante para el desarrollo es la formación del capital humano. El progreso de los países está estrechamente relacionado con la calidad de sus sistemas de educación y salud pública”.

           “En esta época de globalización ningún país puede aislarse de las tendencias mundiales. Mucho menos puede hacerlo un país de dimensión económica reducida como Bolivia”.

           “No corresponde la bizantina confrontación mercado versus estado. Países con altas tasas de crecimiento como Irlanda, China, y más cerca nuestro, Chile, demuestran que lo que se requiere para progresar son mejores mercados y mejor estado”.

----------0000----------

 


Publicado en Fecha: 22 de marzo del 2020
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

6

Los más Recientes



Copyright © 2013 - Todos los Derechos Reservados

Telf. de contacto: 74969109 Diseñado por: Vicente Candaguira