Dispersión política: fruto del sistema electoral vigente

           Recordemos que por sistema electoral -o sistema de votación- se entiende un conjunto de reglas que determinan cómo deben ejecutarse las elecciones y cómo se determinan sus resultados. Los sistemas políticos electorales están organizados por los gobiernos; obviamente, existe también un sinnúmero de elecciones no políticas que tienen lugar en empresas, organizaciones sin fines de lucro, clubes, asociaciones diversas, etcétera.

           En estos momentos preelectorales se critica constantemente (y con justificación) la dispersión del voto entre diversas agrupaciones políticas, las que juntas sumarían alrededor de tres cuartos del electorado mientras el 25% restante lo tiene como “piso duro” el Movimiento al Socialismo (MAS). Así están las cosas, es natural que sociedad civil y medios de comunicación se preocupen ante la posibilidad de un triunfo masista en mayo, debido a la división reinante entre quienes fueron oposición de la dictadura populista durante largos 14 años.

           Si a cualquiera de nosotros se nos preguntare cuál es el régimen político más estable en el orbe, casi con seguridad matemática todos citaríamos al Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte o a los Estados Unidos de América. En ambos países el sistema electoral es de mayoría absoluta, no hay representación proporcional y ese mismo método hace que las votaciones sean entre dos partidos políticos, a lo máximo 3. No surgen otras agrupaciones por el sistema mismo, que unifica opciones en lugar de provocar dispersiones, como sí lo hace el esquema de representación proporcional vigente en Bolivia. He aquí una paradoja: al pretender democratizar más se corre el riesgo de perder la democracia.

           Solamente en casos aislados de la aparición de un caudillo carismático o de una organización política de alto arrastre -como sucedió en el pasado con el MNR y hasta hace poco con Evo Morales- se pudo obtener mayoría absoluta. Una inmediata consecuencia del régimen electoral vigente en nuestro país: el voto será siempre disperso y los candidatos serán siempre muchos. Lo vimos antes, lo vemos hoy.

           No es por casualidad que el Reino Unido, Canadá, Nueva Zelandia, Irlanda, Bélgica y Estados Unidos sean lugares de solidas democracias; todos estos estados utilizan el sistema de votos de mayoría absoluta. Si en una circunscripción “x” hay 3 curules, el contendor que ganó por un voto de diferencia se lleva los tres y listo, no hay margen de discusión. Y así se llega al bipartidismo y la democracia se va consolidando. En cambio, la representación proporcional -sobre todo en naciones de escaso nivel en materia de desarrollo político- es semillero de dispersión y divisionismos.

           A todo esto, ha habido además una excesiva inflación de senadores en Bolivia. Tener 4 miembros de la Cámara Alta por cada departamento es absolutamente exagerado. EEUU, Argentina y muchos otros países tienen solo dos senadores por cada estado, provincia o departamento: el primero por la mayoría y el segundo por la minoría. Y así debería ser acá. Los Diputados son 130, es un número aceptable, pero el Senado tiene que reducirse.

           Ya es tarde para cambiar en estos momentos el sistema electoral. Y téngase en cuenta que la dispersión seguirá su curso, al ser fruto de un sistema electoral que por su metodología impulsa esa dispersión, la que no necesariamente es culpa de los diversos aspirantes a cargos públicos elegidos por sufragios… Ellos esperan ansiosos el voto ciudadano a su favor el próximo 3 de mayo.

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Publicado en Fecha: 09 de febrero del 2020
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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