La Aduana, siempre la Aduana

           Desde hace décadas la Aduana en Bolivia ha tenido un significado sombrío: se ve alrededor de esa oficina un panorama casi total de sobornos. coimas o contrabando encubierto. Y es una pena, porque la imagen de la Aduana debería ser otra. En cualquier parte del mundo hay aduanas, o algún tipo de oficina aduanera que coordina tareas de control en lo que hace al egreso e ingreso de bienes./

           Las enciclopedias definen a las aduanas como la autoridad que tiene la responsabilidad de recaudar aranceles y controlar el flujo de bienes dentro y fuera de un país. Tradicionalmente, la aduana ha sido considerada como el sujeto fiscal cobrador de aranceles y otros impuestos a la importación o exportación. En las últimas décadas, las funciones de las aduanas se han ampliado considerablemente; ahora cubren cuestiones básicas tales como fiscalidad, seguridad y facilitación del comercio.

           Toda oficina aduanera tiene agencias situadas en puntos estratégicos, por lo general, costas, fronteras o terminales internacionales tales como aeropuertos, puertos costeros y terminales ferroviarias. La aduana está encargada de controlar las operaciones de comercio exterior, con el objetivo de registrar el tráfico internacional de mercancías y cobrar los impuestos establecidos por ley. En determinados países la aduana no solo se limita al control de las mercancías, también regula el tráfico de personas y en algunos casos hasta el control de capitales.

           Existe un ente internacional que agrupa a las aduanas: la Organiza-ción Mundial de Aduanas, conocida en castellano por el acrónimo OMA. Su principal objetivo estratégico es el proporcionar liderazgo, orientación y apoyo a los miembros del ente. Para este propósito, la OMA se centra en la entrega de iniciativas que promuevan facilitación, recaudación de ingresos y protección de la sociedad. La OMA también brinda asistencia técnica, proporcionando orientación y herramientas para profundizar la cooperación. La OMA ejecuta sus actividades con el objetivo de garantizar que las administraciones de aduanas se beneficien de la actualización de normas internacionales que promuevan la adopción de esas regulaciones en aras de un comercio seguro, legítimo y con una recaudación justa de ingresos.

           Son tres las funciones básicas de una oficina aduanera nacional: a) proteger a la sociedad del ingreso de bienes dañinos; b) recaudación de ingresos; c) fomento del comercio exterior. Y esto último es lo que se ha ido perdiendo en Bolivia durante años. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que la aduana ha servido solo como mecanismo recolector o de “recompensas” a la administración de turno, en lugar de dedicarse a fomentar adecuadamente el comercio exterior y facilitar el ingreso de insumos para la industria local. La Aduana Boliviana debe convertirse en un instrumento dinámico y honesto, apto para contribuir decisivamente con el desarrollo del país. El gobierno de Jeanine Añez tiene la posibilidad concreta de dejar como positiva herencia a la futura administración que salga de las urnas una Aduana Nacional plena, en proceso de ordenamiento y con dinámica propia para el tercer milenio, no una simple entidad recolectora de ingresos o, peor, una potencial fuente de corruptelas.

           

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Publicado en Fecha: 29 de diciembre del 2019
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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