Un mundo sin perdón

En San Mateo (18:21-35) se cuenta que Pedro pregunta: “¿Cuántas veces perdonaré Maestro? ¿Hasta siete?” Jesús le dijo: “No hasta siete, sino hasta setenta veces siete”. Y contó una parábola. El Reino de los cielos se parece a un rey que hizo cuentas con sus siervos; comenzó con uno que debía la enorme suma de diez mil talentos. Como no podía pagar el rey ordenó que lo vendan como esclavo, con familia y pertenencias. El siervo suplicó, diciendo: “Señor, piedad, yo te pagaré todo”. El rey se conmovió, lo liberó y le perdonó la deuda. He aquí que saliendo aquel siervo a la calle, se encontró con un consiervo que le debía apenas cien denarios y gritó: “¡Págame lo que debes!” Su consiervo rogó: “ten paciencia, ya te pagaré”. El siervo al que el rey perdonó 10.000 talentos, no quiso perdonar los módicos 100 denarios de su colega y lo metió preso. Viendo los otros lo que pasaba le contaron al rey. Éste convocó al siervo y le dijo: “¡Malvado! Perdoné tu inmensa deuda ¿No debías haber tenido misericordia como yo la tuve contigo?” Entonces, enojado, dejó al perverso siervo en manos de los verdugos. Y culminó la parábola Jesús: “Así también hará con ustedes mi Padre Celestial si no perdonan de corazón las ofensas o deudas de sus her-manos”.

¿Cuántas veces pedimos perdón y no somos capaces de perdonar a otros como hizo el siervo de la parábola? Y ni siquiera nos damos cuenta, nuestro egoísmo hace que veamos sólo lo propio, no la gran película ni la necesidad de ser solidario. Pero lo más terrible hoy -año 2018- es que vivi-mos en un mundo sin perdón y lleno de odios, en un mundo donde hay víctimas inocentes, refugiados, hambrunas, pestes, guerras, drogas, crímenes, corruptelas, delincuencia organizada y lo que el lector quiera agregar en materia de calamidades ¿Quién provoca este desastre global? Lo hace el animal más cruel, que también se las da de ser el más inteligente y racional. Sí, el ser humano está y actúa cada vez peor, vivimos en medio de odios y revanchismos. Nadie cede, nadie da nada; al que le perdonan como en el Evangelio 10.000 talentos, es capaz de hacer ahorcar al que le debe centavos… Vemos y palpamos en el universo entero esa mezquina realidad. Hay gente que vive en la abundancia pero no da ni migajas, mucho menos perdonará deudas u ofensas; otros, que nada tienen, aún así dan y bondadosamente todo lo perdonan, pero son los menos; la generalidad es miserable, ni da ni perdona.

La Tierra sin perdón es un planeta en extinción, aunque esté poblado y rote alrededor del sol. Resulta imposible seguir viviendo así, pero todavía po-demos cambiar, redescubriendo la caridad y la solidaridad. Seamos dignos de Dios, por algo Él nos creó según su imagen y semejanza. Construyamos un mundo donde impere verazmente el perdón de deudas y ofensas, un mundo mejor, un mundo con empatía por quienes sufren y atraviesan carencias.

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Publicado en Fecha: 29 de abril del 2018
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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