Escalada en el mar del sur de China

Como ya comenté antes, los problemas en el mar meridional chino siguen acre-centándose. Las ambiciones geopolíticas del dragón oriental tienen mucho que ver en esto. El mar del sur de China forma parte del Océano Pacífico; abarca desde los estrechos de Karimata y Malaca hasta el estrecho de Taiwán y cubre 3.500.000 kilómetros cuadrados de superficie.

Beijing reclama para sí un conjunto de islotes en la zona, ha decidido no acatar fallos internacionales y está en pugna diplomática con varios países del área, tales como Brunei, Filipinas, Vietnam, Malasia, Singapur, etc. Jim Mattis, Se-cretario de Defensa de los Estados Unidos, advirtió que su país “tomará los pasos adecuados” para contrarrestar la creciente presencia naval china en ese lugar. Gran parte de la carga del Pacífico pasa por el mar meridional chino, es una salida vital para el comercio mundial. Esa vital condición forzó que EE.UU. mantenga cerca y en estado de alerta a su Séptima Flota, para así ga-rantizar el libre paso por esas convulsionadas aguas. La cercanía del poder na-val norteamericano ha provocado inquietud en círculos políticos y militares chinos, los que han decidido reforzar su propia marina de guerra. Se comenta que Beijing pretende aumentar sustancialmente su poder marítimo e intenta equipararse con EE.UU. Sin embargo, aún si Beijing aplicara masivamente re-cursos sólo en la construcción de buques con miras a un eventual conflicto ma-rítimo, el proceso le llevará tiempo. Presumiendo que en el interín EE.UU. no aumente su propio poderío naval, la diferencia igual seguiría siendo muy gran-de. Estados Unidos tiene actualmente 19 portaaviones súper modernos que navegan con su enjambre de acorazados protectores alrededor y surcan los ma-res acompañados de submarinos nucleares que vigilan desde abajo. Además, cada uno de esos portaaviones carga decenas de cazas, bombarderos y heli-cópteros. En conjunto y a nivel planetario, se trata de una fuerza naval for-midable, como el mundo jamás ha visto antes. Pese a su actual pujanza y pro-yección internacional, Beijing está todavía muy lejos de Washington en ese campo; por ahora tiene apenas un portaaviones. Agréguense otras fragilidades chinas, tales como enormes bolsones de pobreza en el interior. No deben en-candilar las luces de Shangai o de Hong Kong; son una mínima parte próspera ante inmensas áreas de marginalidad en regiones que pocos turistas visitan.

Sí, es probable que China tal vez algún día alcance a los Estados Unidos de América, pero no será tan rápido como pronostican algunos. Les falta mucho aún. Y mientras, las tensiones en el mar meridional chino continuarán hasta que primen entendimientos o finalmente estalle el polvorín en ese crítico rincón del mundo. Así están las cosas.

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Publicado en Fecha: 10 de junio del 2018
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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