El efecto perverso del proteccionismo de Trump

El proteccionismo anunciado por Donald Trump y que implicará alza de aranceles para productos chinos que ingresen al mercado norteamericano, tal vez tenga impacto en el corto plazo, pero a la larga creará un efecto perverso negativo para EE.UU.

Desde hace décadas he reiterado en varias notas el concepto de “destrucción creativa” de Karl Marx, tomado luego por Werner Sombart y finalmente popularizado por Joseph Schumpeter en su teoría de la innovación. La destrucción creativa refleja el cambio suscitado por la aparición de nuevos productos que desplazan a los viejos. El automóvil sustituyó al caballo; de la misma manera (cada cual puede aportar sus ejemplos) los discos de vinilo fueron sustituidos por casetes, éstos por el CD y luego por el mp3. Inventos y mejoras van extinguiendo a una generación anterior. El proceso trae progreso, al margen del daño que sufren sus víctimas involuntarias.

La destrucción creativa se mide por los niveles de crecimiento y/o de acumulación de capital, por nuevas formas de servicios, modificaciones técnicas, etc. La inno-vación resultante provoca un cambio cualitativo. La ventaja que siempre tuvo Estados Unidos ante potenciales rivales radicó en su capacidad de generar destrucción creativa mediante constantes innovaciones que gestaban un desarrollo continuo y ascendente. Por lo general, las sociedades abiertas estimulan innovaciones y las cerradas son reacias a los cambios Al no ser incluyente ni tener aparentemente capacidad de innovación (sólo copiaba de otros) se pensó que el crecimiento chino tarde o temprano decaería. Sin embargo, en esta última década China ha demostrado tener innovación propia y ahora el incremento arancelario propuesto por Trump la incentivará. Al ser presionados por tarifas aduaneras los chinos obligadamente a cambiarán y abandonarán la cómoda labor de imitar; crecerá su capacidad de innovación y por ende habrá mayor destrucción creativa. Ese proceso irá en contra de los intereses económicos de EE.UU. Los “genios” de Washington no consideraron que una guerra comercial incentivaría en Beijing la innovación para el desarrollo explicada por Schumpeter un siglo atrás. Es más, en el futuro el liderazgo mundial no será militar; estará en manos de quien lidere el cambio tecnológico. Todos pensaron que ese ámbito sería eterno monopolio esta-dounidense. Ya no será así, hay temporada abierta para quien innove más y China podría tomar la delantera...

----------0000----------

 


Publicado en Fecha: 08 de abril del 2018
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

Los más Recientes



Copyright © 2013 - Todos los Derechos Reservados

Telf. de contacto: 74969109 Diseñado por: Vicente Candaguira